Adán Augusto fue metido a un corral, junto con “Andy” López Beltrán, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde, Manuel Velasco y Alejandro Esquer, como muestra clara de que son intransitables para la presidenta
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Muy, pero muy grave, le ha costado al siniestro Adán Augusto López su intentona de disputarle e, incluso, coartar el poder de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien lo ha logrado acorralar de forma metafórica y, ahora, hasta de manera literal.
Encadenado a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado, López Hernández está sitiado tanto por el gobierno Estados Unidos, que lo tiene en la mira como principal responsable del escándalo del huachicol fiscal y sus nexos notables y visibles con el Crimen Organizado, y por la administración de Sheinbaum Pardo, que lo ha exhibido como lo que es: un político rancio y corrupto que se enriqueció de manera escandalosa y grosera en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Y es que, el extitular de Gobernación lleva al menos tres meses consecutivos de escándalo en escándalo sin que exista una respuesta lógica o coherente para explicar su enriquecimiento ilícito, su cercanísima amistad y complicidad con Hernán Bermúdez Requena, su secretario de seguridad durante su gobierno inconcluso en Tabasco y líder del Cártel de “La Barredora”, el nepotismo con el que sus dos hijos se llenaron los bolsillos a costa de nuestros impuestos y la red de importación ilegal de combustibles en la que también está involucrada la Sedena.
Insisto, Adán Augusto, junto con todo su grupo político, está acorralado.
Un corral físico y político montado por Claudia Sheinbaum para no solo debilitarlo, sino, también humillarlo por sus constantes agravios y afrentas desde que esta asumió como la primera mujer en la historia en ostentar el cargo de presidenta de México.
La imagen que dio la vuelta al país y que circuló en redes sociales del lugar al que fue recluido López Hernández durante el primer informe de labores de Sheinbaum en el zócalo de la Ciudad de México fue y es bastante simbólica.
Adán Augusto fue metido a un corral, junto con “Andy” López Beltrán, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde, Manuel Velasco y Alejandro Esquer, como muestra clara de que son intransitables para la presidenta.
Qué sabio es el dicho del círculo rojo que reza “eres nadie si no sales en la foto”.
Y vaya que López está reducido a menos que un cero a la izquierda.
Un verdadero paria enquistado en la 4T.
Ver: El simbólico Cuarto Informe de la rectora Cedillo
Lejos ha quedado ya aquella figura soberbia y arrogante que flotaba en el Palacio de Cobián, que veía por encima del hombro a diputados y senadores y que jugaba domino todos los jueves con López Obrador.
Adán Augusto es ahora un espectador putrefacto aislado a una tercera fila del epicentro del poder actual.
Cada minuto que pasa aferrado a permanecer en la arena pública, López Hernández hace más evidente y vergonzosa su caída.
La intención es reducirlo al símil de Genaro García Luna versión 4T.
Su destino podía ser otro.
La caída de sus cercanos también es inminente.
Daños colaterales.
Sujetos desechables.
Lo accesorio sigue la suerte de lo principal.
Ahí están los ejemplos de los nefastos Arturo Ávila y Andrea Chávez, a quienes se les escapa como agua entre las manos las candidaturas, que ya sentían en la bolsa, presumían y ya hasta repartían cargos y obras, por las gubernaturas de Querétaro y Chihuahua.
La bomba de “La Barredora” y el huachicol fiscal hundió al Cártel de Adán Augusto.
Solo ellos se niegan a verlo.
El muy enterado y siempre confiable periodista Ricardo Morales apenas dibujó de cuerpo completo a López Hernández en su columna del pasado viernes titulada de forma brillante como “La Conjura de los Necios”.
“Adán Augusto les confió al grupo, entre los que se encontraba el senador Javier Corral, que había pensado en solicitar licencia y negociar que su amigo Nacho (Mier) se pudiera quedar con la coordinación de la bancada de Morena en la Cámara Alta; sin embargo, declinó por indicaciones de su “amigo” y también porque se enteró de que no habría acuerdo para su salida y que era muy probable que la coordinación se quedara en manos del legislador por el estado de México, Higinio Martínez, incondicional a la presidenta Sheinbaum (…)
(…) También les confió que busca tejer una alianza con la gente de Movimiento Ciudadano en vísperas de la elección del 2027, en donde estarán en juego 16 gubernaturas y la Cámara de Diputados, y existen, dijo, amplias posibilidades de que su “gente”, si no encuentra espacio en Morena, pueda encabezar candidaturas en MC. ¿Por su gente se habrá referido a la senadora Andrea Chávez y al vocero de los diputados Arturo Ávila Anaya? ¿Habrá negociado con Colosio o con Clemente Castañeda? Quién sabe.
Hay quienes dicen que si Nacho no llega a ser candidato de Morena en el 2030, ya tiene todo listo para ser candidato a la gubernatura por MC. ¿Será?”, detalló el director del portal de noticias Primera Plana.
Solo ellos no se hincan cuando ven la procesión venir.
A cada capilla le llega su fiestecita.
O mejor dicho: a cada Adán Augusto le llega su corralito.