Y es que no es solo el poco tiempo con el que cuentan todos los aspirantes para promocionarse y difundir sus atributos, fortalezas y cualidades entre las bases del Movimiento Regeneración Nacional y el resto del electoral, también lo son las formas permitidas para hacerlo.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Los actuales alcaldes emanados de Morena recibieron no solo como una buena noticia, sino, más bien, como una verdadera victoria los plazos aprobados por el CEN de su partido para definir a los coordinadores territoriales –la antesala de la candidatura a las presidencias municipales para las elecciones intermedia del 2027– que da apenas seis meses para el periodo de las pre precampañas.
Como lo mencionó el periodista Alejandro Mondragón en su última entrega de Al Portador: el método define al candidato o la candidata.
Sí, las reglas y tiempos dados a conocer por Luisa María Alcalde parecen ser un traje a la medida para la reelección de los ediles en funciones.
Y es que no es solo el poco tiempo con el que cuentan todos los aspirantes para promocionarse y difundir sus atributos, fortalezas y cualidades entre las bases del Movimiento Regeneración Nacional y el resto del electoral, también lo son las formas permitidas para hacerlo.
Forma es fondo, reza uno de los dichos más usados en política.
Quienes aspiren a abanderar a Morena en la capital y en el resto de los 216 municipios del estado tendrán que hacerlo casi en la clandestinidad, lo que favorece –y mucho– a los actuales alcaldes, quienes de por sí tienen ventajas en la carrera por la candidatura en las localidades que actualmente gobiernan.
El método para elegir a los coordinadores territoriales municipales será una encuesta abierta entre los aspirantes que lleguen a la fase final del proceso interno en cuestión.
Para cada proceso se permitirá la participación de hasta seis perfiles. Si el número de interesados supera esa cifra, la dirigencia realizará un filtro previo para quedarse únicamente con los aspirantes considerados más competitivos.
Pero, el diablo está en los detalles.
Los aspirantes tienen prohibidos los actos anticipados de campaña, el uso de recursos públicos, la promoción mediante espectaculares, la entrega de dadivas, regalos, electrodomésticos, tinacos de agua, entre otros, la organización de eventos ostentosos, el acarreo de personas y lo ataques o acoso digital contra adversarios.
Es decir, queda prohibido el “Método Nacho Mier”.
En la interna del 2024 que fue ganada por gobernador Alejandro Armenta, Ignacio Mier, en apenas seis meses, tapizó de punta a punta el estado con cientos de espectaculares y bardas, protagonizó una de las precampañas más onerosa y torpe en la historia de Puebla y recurrió a todo tipo de guerras sucias y campañas de lodo en contra del resto de aspirantes, en su mayoría enfocadas al actual mandatario poblano.
Ahora, el CEN de Morena prohibió todo eso.
No espectaculares, no bardas, no granjas de bots en X ni pautas en redes y no dispendio de recursos.
Prácticamente, la dirigencia nacional morenista la ha quitado los puños y los dientes a los y las interesadas en pelearle las candidaturas a los actuales ediles.
La reelección de los alcaldes está en vías de desarrollo. Lo curioso es que justo hace un año, la presidenta Claudia Sheinbaum había vetado esta continuidad de los gobernantes y desahuciado sus aspiraciones políticas para el 2027.
Las vueltas que da la vida.
Lo que un día en política es, al otro ya no.
Alcaldes como Pepe Chedraui, de Puebla capital; Tonantzin Fernández, de San Pedro Cholula; Omar Muñoz, de Cuautlancingo; Juan Manuel Alonso, de Texmelucan; Rubén Barroso, de Tehuacán; Roberto Solís, de Huejotzingo; Karla Martínez, de Teziutlán; o Beatriz Sánchez, de Zacatlán, tienen casi aseguradas sus reelecciones por tres años más.
En el caso exclusivo de la capital, ¿quién de los actuales aspirantes tiene más exposición mediática que Pepe Chedraui, una promoción diaria sin caer en desacato a las reglas del CEN de Morena y, lo más importante, una bolsa de recursos económicos propios para hacer una pre precampaña de tierra sin violar el reglamento partidista?
La respuesta es más que obvia.
Sí, el diablo está en los detalles.
Un traje a la medida que combina con la reelección.