El proceso para designar a las y los 17 candidatos que representarán a la otrora alianza “Sigamos Haciendo Historia” en las elecciones intermedias del próximo año marcarán el punto de quiebra entre la triada que conforma a la 4T.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
La otrora poderosísima alianza conformada por Morena, PT y Partido Verde Ecologista ha llegado al punto de no retorno.
Tras tres elecciones de caminar juntos (cuatro en el caso de Movimiento Regeneración Nacional y Partido del Trabajo), llegaron a un camino de una sola vía sin posibilidad de regreso.
Lo que antes los unía, hoy los separa.
Es la naturaleza del poder y la ambición.
Morena siente que el PT y del PVEM piden más de lo que valen; y los petistas y verdeecoligistas se sienten menospreciados por el partido que creó el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sus diferencias hoy son más notorias que nunca.
La llamada Cuarta Transformación está mostrando las costuras.
El proceso para designar a las y los 17 candidatos que representarán a la otrora alianza “Sigamos Haciendo Historia” en las elecciones intermedias del próximo año marcarán el punto de quiebra entre la triada que conforma a la 4T.
Y es que la unción de las y los primeros 10 abanderados dados a conocer en días recientes desataron la furia, esa que llevaba meses contenida, pero que poco a poco fue expresando como cuando votaron en contra la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, del PT, que se dijo “engañado y excluido” de las unciones.
En voz del coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, el Partido del Trabajo anunció que pondrá en pausa su participación en el proceso de selección de coordinadores estatales al considerar que sus planteamientos y perfiles no han sido tomados en cuenta.
A su vez, Benjamín Robles, integrante de la Coordinadora Nacional del PT, confirmó que su partido dejará de acompañar por ahora los anuncios de Morena y esperará a que concluya el proceso antes de determinar su posición.
Uno de los desacuerdos se encuentra en Zacatecas, donde Morena designó a Verónica Díaz como coordinadora estatal. Robles sostuvo que, de acuerdo con las encuestas que dijo haber consultado, la senadora con licencia Geovanna Bañuelos tenía un mejor posicionamiento.
En Baja California, las diferencias también se hicieron públicas. La exalcaldesa de Tijuana Montserrat Caballero abandonó Morena y decidió continuar su proyecto político únicamente desde el PT, después de la designación de Julieta Ramírez como coordinadora estatal.
En Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, registrado desde julio para la Coordinación Estatal de Afiliación del PT y vinculado a López Obrador, reaccionóde manera negativa y está amagando con buscar otros partidos después de que Morena eligiera a Eugenio “Gino” Segura como coordinador de la 4T.
En tanto, el Partido Verde Ecologista de México declinó presentar aspirantes dentro del proceso interno que encabeza Morena en cuatro entidades, donde cuenta con perfiles propios mejor posicionados que los de Morena, indicó el pasado 15 de septiembre el coordinador electoral del PVEM, Arturo Escobar.
Además del caso de San Luis Potosí, el PVEM no participó en los procesos internos en Colima, Querétaro y Campeche.
En Nuevo León es también casi un hecho que PT no acompañe la alianza con Morena y PVEM.
Es decir, la alianza de la 4T está rota en más de la mitad de los estados que renovarán sus gobiernos.
El impacto político el próximo año puede ser aún peor, pues el Partido del Trabajo también está amagando en competir en solitario por las 300 diputaciones federales, lo que sería una verdadera afrenta a la presidenta Claudia Sheinbaum.
El chantaje del PT podría acabar con la mayoría –ya no absoluta– calificada de la 4T en la Cámara de Diputados. Esto, sin lugar a duda, sería una verdadera pesadilla para Sheinbaum Pardo de cara a la segunda mitad y el cierre de su sexenio.
Y por si esto no fuera poco, la guerra civil en Morena entre las huestes de López Obrador y los alfiles de Sheinbaum atraviesa su peor momento.
Ya no hay retorno.
Sí, la 4T podría ser aquel gigante con pies de barro.
Un castillo de naipes que podría derrumbarse en los comicios del 2027.