Su grupo de incondicionales, entre los que destacan el poblano Nacho Mier, la chihuahuense Andrea Chávez y el queretano Arturo Ávila, poco a poco va dispersándose y perdiendo la cohesión que hasta hace unos meses tenía
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Cada minuto que Adán Augusto López pasa encadenado al escritorio de la coordinación de la bancada de Morena en el Senado su figura seguirá siendo el objetivo prioritario de Palacio Nacional y de la oposición hasta reducirlo a un simple paria o a un desahuciado que se niega a aceptar su fatal destino.
El halo protector de impunidad que presume López Hernández dotado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador parece cada vez más permeable y débil.
El siniestro Adán Augusto es el único que no entiende o no quiere ver las señales.
Su grupo de incondicionales, entre los que destacan el poblano Ignacio Mier, la chihuahuense Andrea Chávez y el queretano Arturo Ávila, poco a poco va dispersándose y perdiendo la cohesión que hasta hace unos meses tenía.
El nuevo misil lanzado ahora por el siempre confiable y referente Raymundo Riva Palacio ha golpeado una vez en el corazón del “hermano” de AMLO y de toda su camarilla, que soñaban con gobernar Puebla, Chihuahua y Querétaro, así como el país entero.
Un simple sueño de opio.
Y es que el periodista reveló en su columna de este martes titulada “El audio de la soberbia” que existen ocho horas de audios de llamadas entre Adán Augusto López y Andrea Chávez en poder de la presidente Claudia Sheinbaum, en las cuales el senador se expresa de ella de manera insultante y peyorativa, al igual que su ahijada política que aspira con abanderar a Morena en Chihuahua en las elecciones del 2027.
“Entre las ocho horas de audios que tiene el gobierno del senador Adán Augusto López Hernández, hay uno donde no se habla de aspectos que mencionan presuntas actividades criminales, sino que toca asuntos meramente políticos. En ese audio, López Hernández habla con la senadora Andrea Chávez sobre su “primo”, como se refiere al expresidente Andrés Manuel López Obrador, y sobre la presidenta Claudia Sheinbaum, de quien hablan de manera peyorativa, insultante incluso, haciendo alusión a su físico. Es una banalidad total, pero muestra una falta de respeto a la jefa del Estado mexicano, indigna de legisladores”, asegura el colaborador del periódico El Financiero y del programa Tercer Grado, de Televisa.
Además, Riva Palacio asegura que “la prepotencia como escudo es el síntoma primordial de quien sabe que ha cruzado los límites del decoro público. Es el caso del senador López Hernández, cuya arrogancia se ha convertido en su arma favorita para enfrentar la corrosiva realidad política que lo acecha. El senador está metido en el escándalo de su exsecretario de Seguridad Pública cuando fue gobernador en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, quien construyó un enclave criminal en el sur del país y a quien los servicios de inteligencia militar mexicanos y las agencias estadounidenses vinculan directamente con actividades delincuenciales”.
En este mismo espacio hemos comentado en reiteradas ocasiones que los principales defectos del grupo de Adán Augusto López y del propio Nacho Mier han sido siempre la prepotencia y la soberbia.
Hoy esto ha dejado de ser una apreciación personal para convertirse en un hecho consumado.
En el punto más alto de su soberbia, López Hernández convocó hace poco a una rueda de medios para amenazar a sus detractores. Con su usual y recurrente prepotencia, el líder de los senados morenistas dijo conocer de dónde vienen los ataques, las filtraciones y todas las acusaciones de las que ha sido objeto en los últimos meses.
“Como secretario de Gobernación lo sabía todo”, juró el oscuro senador que cerró los ojos y que fue cómplice de los narcotraficantes que han manchado de sangre, como nunca, todo el territorio nacional.
Ahora el espía terminado espiado.
Además de las llamadas interceptadas entre López y Chávez ¿qué otras conversaciones con políticos, empresarios y narcos, que pertenecen a su círculo compacto, están siendo analizadas a detalle en Palacio Nacional?
¿En esta lista aparecerán las pláticas inconfesables entre Adán Augusto y Nacho Mier?
¿En estas conversaciones –que seguro existen– entre Adán y Mier también habrá insultos en contra de la presidenta Sheinbaum?
No podemos olvidar que el autollamado “Morenacho” es una pieza muy importante en el andamiaje político y financiero de López Hernández.
Insisto, cada minuto que Adán Augusto López se aferra a su cargo, es un minuto de decadencia y deterioro de su muy dañada y sucia reputación.
Y esta guerra civil ya ni AMLO la detiene.