Sin muestras de autoritarismo ni aspavientos ni persecuciones, la presidenta Sheinbaum ha logrado marcar distancia del lopezobradorismo y cimentar su personalidad y estilo propio de gobernar, el cual está caracterizado por el dialogo, la infranqueabilidad y la congruencia con sus ideales y causas
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Qué difícil ha sido para algunos acostumbrarse a que México tenga una presidentA.
Sí, con “A”.
Y es que para los ojos de los Adán Augustos López, los Noroñitas o los Monreales sigue siendo sorpréndete que la banda presidencial la porte por primera vez en la historia de México una mujer.
No por nada estos machos pertrechados en el Congreso de la Unión han sido la principal y única oposición de Claudia Sheinbaum, quien logró en apenas 12 meses reducirlos a nada y mostrarlos frente a los mexicanos como los corruptos, impresentables y traidores que son, en su primer año de gobierno.
Sin muestras de autoritarismo ni aspavientos ni persecuciones, Sheinbaum Pardo ha logrado marcar distancia del lopezobradorismo y cimentar su personalidad y estilo propio de gobernar, el cual está caracterizado por el dialogo, la infranqueabilidad y la congruencia con sus ideales y causas.
“Como primera mujer presidenta en rendir cuentas a la nación, sostengo como el primer día que no llegué sola, llegué con todas las mujeres mexicanas”, fue la frase con la que Sheinbaum selló en piedra que sigue siendo aquella mujer que no traicionará las causas de su género y que su feminismo no es de ocasión ni de oportunidad, más bien es una causa incansable que no dejará en los cinco años que le quedan por delante.
Ver: La inminente reelección de Lilia Cedillo
“Estamos viviendo un momento estelar de nuestra historia”, presumió orgullosa la presidenta de México al tiempo de continuar su informe desde Palacio Nacional en el que resaltó el crecimiento del PIB, la disminución del desempleo en el país, una inflación cada vez más en caída, el presupuesto “histórico” para programas sociales, la creación de trenes e investigaciones científicas, de la caída de los homicidios, de su relación de cooperación con Donald Trump.
“Tengan la certeza de que no voy a traicionar (…) caminaré sin descanso, con rectitud y valentía, y honraré siempre la confianza depositada en mí”, fue la frase con la que la cúpula del Segundo Piso de la 4T se rindió y vio emerger con una franqueza absoluta a su “Presidenta, comandanta y doctora”.
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Desde las frías y distantes quinta y sexta filas del Patio de Palacio Nacional, los machos ‘Andy’ López Beltrán, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña, Manuel Velazco vieron el primer informe de la mujer a la que han intentado ningunear, sabotear y a la que le frenaron su reforma electoral que prohibía el nepotismo y la reelección, esa de la que se han beneficiado este grupo de señores que aun no asimilan el ascenso de Sheinbaum Pardo.
Sí, en política todo se trata de la ubicación, como lo reconocía Frank Underwood, el personaje que inmortalizó Kevin Spacey en la mítica House of Cards, que es un manual para los hombres y mujeres de poder.
En las primeras filas estaban Luz Elena González, quien fue su secretaria de Finanzas, u Omar García Harfuch, su ‘mano derecha’ en el combate al crimen desde hace más años. También, Carlos Ímaz, Raymundo Pedro Morales, Rosa Icela Rodríguez, Ricardo Trevillo y Rodrigo Ímaz Alarcón, hijo adoptivo de su matrimonio con Carlos Ímaz.
La presidenta Sheinbaum tardó seis meses exactos en vengarse de aquel desplante que en marzo tuvieron los siervos de López Obrador en la plancha del zócalo de la Ciudad de México cuando ignoraron la llegada de Sheinbaum al podio desde del que fijó una postura ante las amenazas de Trump.
El plato frío nunca le supo tan bien a la presidenta de México.
Ubicación, contexto y oportunidad.
La Doctora Sheinbaum no tardó ni un año en ejercer el poder.
Y vaya que Claudia lo ha ejercido.
Desde Palacio Nacional se le dio vía libre a la caída de López Hernández, fue indiferente a la campaña de desprestigio del opulento Andy López Beltrán y tampoco frenó la exhibida brutal de la que fueron objetos Sergio Gutiérrez Luna y Fernández Noroña, dos de los personajes más nefastos que heredó del obradorato.
Sí, la venganza es un plato que se sirve frío en la mesa.
Todo en política se trata de la ubicación
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Muy contento y desde muy temprano el gobernador Alejandro Armenta llegó a la Ciudad de México, esa que fue su casa durante cinco años como senador y presidente de la Mesa Directiva, para estar entre los invitados de honor del Primer Informe de Claudia Sheinbaum.
Y como no.
La presidenta de México ha visitado cinco veces la entidad poblana en sus primeros doce meses al frente del gobierno de la República.
Este número de visitas es de la mayor cantidad que se tenga historia en Puebla en el primer año de gobierno de cualquier presidente.
Solo las superan las seis visitas que hizo Andrés Manuel López Obrador en el primer año de su sexenio en el 2019.
Entre el gobernador Armenta y la presidenta Sheinbaum hay algo más que una simple coordinación entre los titulares de dos niveles de gobierno.
Puebla es un estado bastión para Sheinbaum Pardo y Armenta lo ha logrado aprovechar y fortalecer.
En el informe de la presidenta también estuvieron dos poblanos más: Sergio Salomón Céspedes y Olivia Salomón.
El gobernador Armenta no se equivoca al afirmar que a “Puebla le ha ido muy bien con la presidenta Claudia Sheinbaum”.
Puebla seguirá siendo territorio de Sheinbaum.