No sería ninguna sorpresa ver a Néstor Camarillo en la bancada de Movimiento Ciudadano o del Partido Verde Ecologista de México, que reciben cualquier desperdicio fecal con tal de sumar un miserable voto más en la Cámara de Diputados o en el Senado de la República
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
No, no es ningún chiste.
Tampoco es una broma adelanta del Día de los Inocentes.
El Partido Revolucionario Institucional, que se mantenía desahuciado y en una larga agonía desde el 2018 a la fecha, recibió este lunes la mejor noticia de los últimos años: la renuncia como líder estatal y como militante de Néstor Camarillo.
Lo que era un inevitable camino a la extinción en el 2027, sin Camarillo Medina, mejor conocido como “El Falso Indígena”, el PRI ahora sueña con renacer de las cenizas y reagruparse como el partido que alguna vez consolidó una “dictadura perfecta” en el país y en Puebla.
Si bien es cierto que el tricolor ya no es nada de aquel “partidazo”, también es una realidad que con la renuncia del impresentable Camarillo, quien se encargó de hundir a su partido en la peor crisis de su historia, llenarse los bolsillos con la venta de candidaturas y agandallarse para él mismo la única posición importante en el pasado proceso electoral, el Revolucionario Institucional sueña con salir del coma inducido y rescatar el registro en los próximos comicios intermedios.
El anuncio del “Falso Indígena” Camarillo hecho la mañana de este lunes mediante un ridículo video publicado en sus redes oficiales solo confirma lo que en este mismo espacio habíamos anticipado desde el momento en el que el otrora dirigente priista se impuso como candidato al Senado de la República en la primera fórmula de la alianza Mejor Rumbo para Puebla: Néstor es un experto en la traición y la miseria.
Y es que a Camarillo Medina no se le puede creer ni el saludo.
De acuerdo con lo dicho en su posicionamiento, el senador juró –en un grotesco tono histriónico digno de Tizoc, el personaje al que Pedro Infante le dio vida en la película Tizoc: Amor indio,– que seguirá siendo opositor de Morena, pero ahora con una agenda ciudadana y responsable.
Es decir, Néstor Camarillo ya se bajó los pantalones y está hincado ante la 4T.
Ver: Morena necesita blindar a Pepe Chedraui
No dude que en el corto plazo veamos al senador indígena fake votando a favor de las iniciativas del gobierno federal o de la bancada de Morena, PT o del Verde Ecologista.
Tampoco hay que negar que la jugada de Camarillo fue una obra de arte para los miserables, oportunistas y traidores que abundan en la política aldeana.
Para hacerse de su escaño en la Cámara alta, Néstor no dudo un clavarle el puñal por la espalda a Jorge Estefan Chidiac, su antiguo padrino político y creador.
Después, Camarillo Medina engañó a Eduardo Rivera con una bolsa de votos que jamás llegó ni existió en las pasadas elecciones para cederle la primera fórmula al Senado de la República y mandar a la panista Ana Teresa Aranda como segunda posición y con ello condenarla a no llegar al Congreso de la Unión.
Además, para ser candidato, el expriista fingió ser un indígena natal de Zacapoaxtla, por el hecho de haber nacido en la comunidad de El Molinito, para cubrir así la cuota obligatoria para este grupo vulnerable.
Es decir, Néstor Camarillo se jodió a Estefan, a Ana Teresa Aranda, al PRI, al PAN, al PSI y los indígenas de Puebla.
Su miseria no conoce límites.
Si Camarillo decidió renunciar a su militancia priista también tuvo que hacer dimitido a su escaño en el Senado, pues los poblanos no votaron por su impresentable persona, sino, por el contrario, votaron por el PAN o en su remoto caso por el PRI.
De ese tamaño es la incongruencia del “Falso Indígena”.
No sería ninguna sorpresa ver a Néstor Camarillo en la bancada de Movimiento Ciudadano o del Verde Ecologista, partidos que reciben cualquier desperdicio fecal con tal de sumar un miserable voto más.
La buena noticia para el PRI, insisto, es que sin Camarillo tienen esperanzas de salir del atolladero y rehacerse como una oposición fuerte que plante cara a Morena sin la sumisión, infamia e ignominia de su exlíder estatal.
La vida después de ‘Tizoc’ Camarillo puede ser lo mejor que le pudo pasar al PRI.
Eso sí, Néstor Camarillo está condenado al basurero de la política en Puebla.
Que la India María lo redima.