Ahora, Javier Lozano busca cabida en el Partido Revolucionario Institucional en la etapa más lúgubre por la que ha atravesado el otrora “partidazo” desde su creación en 1928 cuando era conocido el Partido Nacional Revolucionario (PNR) a propuesta del presidente Plutarco Elía Calles.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Sumido en una brutal decadencia y condenado al más grande repudio social, Javier Lozano ya tiene las maletas listas para regresar a la que alguna vez fue su casa y en donde inició la leyenda del más grande perdedor que ha tenido la política en Puebla.
Y es que Lozano Alarcón es en la actualidad una caricatura de aquella joven promesa que a finales de los ochenta y principios de los noventa ocupó cargos importantes de segundo y primer nivel en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo hasta llegar a la Secretaría del Trabajo, el cargo más importante que ha tenido en su carrera política en el gobierno de Felipe Calderón, pero también el más controversial tras el affaire de la “Operación Dragón”, cuando fueron decomisados 205 millones de dólares al empresario Zhenli Ye Gon en su mansión de Lomas de Chapultepec y el famoso “coopelas o cuello”.
Ahora, Javier Lozano busca cabida en el Partido Revolucionario Institucional en la etapa más lúgubre por la que ha atravesado el otrora “partidazo” desde su creación en 1928 cuando era conocido el Partido Nacional Revolucionario (PNR) a propuesta del presidente Plutarco Elía Calles.
Sin interlocución ni interacción alguna con el actual presidente del PAN, Jorge Romero, y sin el capital político ni peso social para regresar a la entidad poblana, Lozano ha optado por sentar bases en la Ciudad de México para ser una piedra en el zapato, que si bien no genera una lesión, pero es bastante molesta, de la presidenta Claudia Sheinbaum y de los líderes de Morena.
Nada retrata mejor la decadencia que vive el exsenador plurinominal que sus colaboraciones con el programa de comedia –porque de política no tiene nada y de periodismo menos– que conduce el payaso Carlos Alazraki en su canal de YouTube Atypical Te Ve, en el que también participan otros bufones como Laura Zapata, a quien por cierto ya vetaron de dicho espacio, y Beatriz Pagés.
Esa es la altura actual de Javier Lozano.
En su nueva encomienda tras años de ser el hazmerreír nacional (falta recordar su trabajo de 24 horas como vocero de la Coparmex), Lozano Alarcón es parte del autodenominado “dream team” del PRI que busca crear la estrategia del tricolor para las elecciones intermedias y locales del 2027.
Junto a Rosario Robles, Liébano Sáenz, Manuel Añorve y Rubén Moreira, líderes parlamentarios del Senado y Cámara de Diputados, respectivamente, el poblano es uno de los integrantes de este “war room” comandado por el locuaz Alejandro Moreno Cárdenas.
“Aquí hay equipo, hay experiencia y, sobre todo, hay convicción, carácter y muchas ganas de hacer las cosas bien. ¡Todos juntos, en un solo frente amplio político ciudadano, vamos a rescatar a México y vamos a sacar del gobierno a los ‘narcopolíticos’ de Morena que tanto daño le han hecho a nuestro país!”, detalló “Alito” Moreno el pasado 8 de julio cuando se publicó por primera vez una fotografía de los miembros de esta corte de locos, desequilibrados y disociados.
Una de las encomiendas que tiene Javier Lozano es convencer otra vez al PAN de unirse en un gran bloque opositor para los comicios del próximo año junto con otros partidos locales y otros de reciente creación como Somos México.
La victoria de hace un mes en Coahuila, en donde el Revolucionario Institucional barrió en las elecciones locales a Morena, le inyectó una soberbia inaudita y fuera de lugar a Moreno Cárdenas, quien ahora está erigido –por él mismo– como el gran comandante de todos los opositores de Claudia Sheinbaum y Morena.
El presidente priista ha olvidado ya que su partido está en vías de la extinción y que está a punto de perder el registro en un buen número de estados, entre ellos Puebla.
Su apuesta por aliarse otra vez con Acción Nacional no es más que un intento desesperado para evitar que el PRI agonice en el 2027.
Sin embargo, Jorge Romero Herrera, a nivel nacional; y Mario Riestra, en lo local, ya dejaron claro que no se sumarán al bloque opositor propuesto por “Alito” Moreno.
Es más, el propio líder nacional panista calificó como “ridícula” la insistencia de Moreno Cárdenas-
La tarea de Javier Lozano no será para nada sencilla.
Más bien su encomienda está encaminada a ser el “payaso de las cachetadas”, un puesto que tampoco le incomoda, en las elecciones del 2027.
Eso sí, no dude que Lozano podría ser impuesto en una diputación federal plurinominal y ocupar una curul en la próxima legislatura.
El hueso es el hueso.
Y vaya que Javier Lozano lo sabe bien.
Un regreso nada digno.
Más bien una involución tricolor.