PUEBLA.— Después de más de seis años alejado de los escenarios, Memo Villegas vuelve al teatro. Lo hace acompañado de Arturo Barba y con una obra que, más que hablar de alcoholismo, pone sobre la mesa algo bastante más incómodo: aquello que cada persona procura esconder de los demás y, a veces, de sí misma.
El quinto paso, de David Ireland, llega este miércoles 2 de septiembre al Teatro Principal de Puebla, bajo la dirección de Daniel Veronese.
La historia parte del quinto paso de Alcohólicos Anónimos, ese momento en que una persona debe reconocer sus errores y compartirlos con alguien más. Villegas interpreta a un hombre en recuperación y Barba a su padrino. Lo que comienza como una conversación para avanzar en el proceso termina poniendo a prueba la confianza entre ambos.
No es casual que Villegas haya escogido precisamente este texto para regresar.
En entrevista reciente con Excélsior, el actor contó que llevaba seis años y medio sin hacer teatro y que incluso había comenzado a pensar en un monólogo relacionado con el alcohol cuando apareció esta obra.
“Qué mejor regreso para mí que este texto”, explicó.
La elección también habla del momento profesional que atraviesa el actor. Después de consolidarse en cine, televisión y plataformas, Villegas vuelve a un escenario donde, antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la comedia mexicana, encontró durante años su principal espacio de trabajo.
En otra entrevista, publicada por El Universal, habló incluso de una suerte de revancha con el teatro: no se había alejado por falta de interés, sino porque el trabajo audiovisual comenzó a ocupar buena parte de su carrera.
Ahora regresa como actor y productor.
Y quizá ahí está uno de los puntos interesantes de la obra. Villegas no vuelve para repetir al personaje que el público ya conoce. El quinto paso le exige otra cosa: sostener durante buena parte de la función una conversación entre dos hombres en la que el humor aparece, pero también la incomodidad.
El propio actor la ha definido como una tragicomedia con humor negro, mientras que Barba ha hablado de la obra como una puerta hacia la “sombra” que todos cargamos.
Porque el alcohol es apenas el punto de partida.
Ese es el verdadero riesgo de la puesta: que la confesión de los personajes termine siendo también una pregunta para quien está sentado en la butaca.
Memo Villegas y Arturo Barba llegan así a Puebla con una obra de dos personajes y una conversación que, conforme avanza, deja de ser sencilla.