La barbarie que despertó a Tehuitzingo este domingo no tuvo piedad ni siquiera con quienes apenas comenzaban a respirar. En el epicentro de la matanza que borró a una familia entera, surge un dato que hiela la sangre y desmiente la frialdad de los primeros boletines oficiales: entre los cuerpos acribillados se encuentran tres menores de edad, destacando la presencia de un bebé de apenas un mes de nacido. La violencia en la Mixteca poblana ha cruzado un umbral del que no se regresa.
Lo que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) intentó contener en un comunicado como el fallecimiento de «diez personas», entre ellas una menor, ha sido superado por la cruda realidad de los testimonios en la zona. El comando que irrumpió en la vivienda no solo disparó contra hombres y mujeres; disparó contra la inocencia absoluta. El ataque indiscriminado dejó un saldo de diez vidas segadas, transformando un hogar en un escenario de guerra donde el llanto de un recién nacido fue callado para siempre por el estruendo de las armas de alto poder.
Radiografía del horror en la Mixteca:
- Saldo total: 10 víctimas mortales (presuntamente integrantes de una misma familia).
- Víctimas menores: Versiones locales confirman 3 menores, incluido un bebé de 1 mes de nacido.
- El ataque: Grupo armado irrumpió en el domicilio y disparó de forma indiscriminada.
- Operativo: Despliegue de la SEDENA, Guardia Nacional y Fiscalía (FGE) en Tehuitzingo.
- Móvil: Bajo investigación; no hay detenidos hasta el momento.
La presencia de las fuerzas federales y estatales en el municipio parece hoy una escenografía tardía. Mientras el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional custodian las entradas de Tehuitzingo, los peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) lidian con la labor de integrar una carpeta de investigación que ya pesa por su propia brutalidad. La discrepancia entre las cifras oficiales y la realidad de los tres menores fallecidos solo profundiza la herida en una sociedad civil que hoy se siente desprotegida ante un crimen que no respetó cunas ni infancias.
Este multihomicidio en la Mixteca marca un punto de quiebre. No se trata solo de una cifra de muertos en una disputa; se trata de la deshumanización total de la violencia en Puebla. Cuando un bebé de un mes es víctima de un comando armado, la discusión sobre la seguridad pública deja de ser técnica para volverse una cuestión de supervivencia moral para el Estado.
Tras los hechos, elementos de la Policía Estatal, Guardia Nacional y corporaciones federales desplegaron un operativo en la zona, mientras agentes ministeriales realizaron las diligencias correspondientes y el levantamiento de los cuerpos.
De manera extraoficial trascendió que la vivienda presentaba numerosos impactos de arma larga, por lo que las autoridades investigan un posible ataque directo relacionado con grupos delictivos en la región mixteca poblana.
- ¡Crueldad absoluta! Un bebé de un mes de nacido figura entre las víctimas de la masacre en Tehuitzingo.
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