La conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla quedó marcada por una campaña política anticipada a favor de la secretaria de Bienestar estatal, Laura Artemisa García Chávez, luego de que brigadistas distribuyeran abanicos, loterías de cartón, volantes y botellas de agua con su nombre e imagen entre los miles de asistentes concentrados sobre el bulevar 5 de Mayo.
#5DeMayo| La historia que ya vimos: pic.twitter.com/h3NaH7jBYS
— Gerardo Ruiz (@GerardoRuizInc) May 5, 2026
Diversas publicaciones difundidas en X documentaron cómo, bajo el argumento del intenso calor, ciudadanos recibieron propaganda personalizada de la funcionaria mientras esperaban el inicio del contingente cívico-militar.

Los materiales entregados no solo incluían el nombre de “Laura Artemisa”, sino también diseños impresos con su fotografía, referencias a sus redes sociales y la llamada “Lotería Cívica de la Maestra”, en una estrategia que distintos observadores ya califican como una campaña anticipada disfrazada de apoyo logístico.
Lo preocupante es que la repartición ocurrió en uno de los eventos públicos con mayor exposición mediática y asistencia ciudadana del estado, lo que refuerza la lectura de un acto calculado para elevar conocimiento electoral rumbo a las encuestas internas de 2027.

La acción representa una posible violación directa a los principios de legalidad y equidad previstos en el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual establece que la propaganda difundida por servidores públicos debe tener carácter institucional y fines exclusivamente informativos, educativos o de orientación social, sin incluir nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada.
En este caso, Laura Artemisa no apareció promoviendo un programa gubernamental ni una acción institucional de la Secretaría de Bienestar, sino su identidad política individual en un acto masivo financiado y organizado en el contexto de una ceremonia oficial del Estado.

Pero además del posible conflicto constitucional, la funcionaria también pisa una línea delicada dentro de su propio partido.
Morena ha reiterado en sus lineamientos éticos y en su decálogo interno que ningún militante o aspirante debe recurrir a espectaculares, propaganda utilitaria, promoción personalizada o posicionamiento adelantado utilizando recursos paralelos para influir en encuestas o procesos de definición.
El pasado 19 de abril, la propia Laura Artemisa declaró públicamente que se mantendría apegada a las reglas morenistas y negó participar en esquemas de autopromoción; sin embargo, la entrega masiva de artículos con su nombre durante el desfile contradice de forma frontal ese discurso de congruencia partidista.