El Partido Verde aseguró que está de acuerdo con casi toda la iniciativa, pero no quiere que pase la nueva forma para asignar las diputaciones y senadurías plurinominales a través del voto directo planteada por la presidenta.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Desde su formación como partidos políticos nacionales, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista se han convertido en institutos de compañía, algo similar a lo que haces aquellas personas que venden caro su tiempo y presencia a ciertos clientes, quienes no soportan la soledad.
A través del chantaje y las amenazas, estos dos partiditos, que no han aportado nada relevante a la vida democrática y política del país –ya ni se diga a nivel local en las 32 entidades de la República–, han logrado acceder al poder a través de los gobierno de coalición, a miles de millones de pesos a través del financiamiento público, mejor conocido como prerrogativas, y a tener los votos suficientes en las dos cámaras del Congreso de la Unión, que terminan subastando al mejor postor, para que se alcancen las reformas constitucionales.
De estos partidos políticos han emanado los personajes más nefastos, infames y repudiados de México como Jorge Emilio González, el impresentable “Niño Verde”; Gerardo Fernández Noroña, el saco de box de todos los mexicanos; Ricardo Gallardo, el expreso e infame gobernador de San Luis Potosi, quien además quiere heredarle el poder a como dé lugar a su esposa Ruth González; o el siempre ‘acomodadito’ Manuel “El Güero” Velasco.
Nada como el anecdotario poblano para conocer las constantes extorsiones del PT o del PVEM, las cuales les han dejado réditos políticos, posiciones y cuantiosos negocios al amparo de su ínfimo poder en los sexenios recientes.
Como aliados del morenovallimso, el Verde Ecologista siempre sirvió de esquirol del PAN, de Rafael Moreno Valle, como en la elección gubernamental del 2018 cuando Michel Chaín fue su abanderado y el esquirol perfecto para golpear a Morena.
Como aliados de Morena, el PT, partido que en el pasado también se alió con el morenovallismo a pesar de su ideología de izquierda, también alcanzó grandes beneficios como posiciones en los gabinetes legales de Miguel Barbosa, Sergio Salomón Céspedes o Alejandro Armenta, un buen número de diputaciones locales y federales y hasta senadurías por el principio de representación proporcional o de mayoría relativa, como sucedió en los comicios federales del 2018 (Armenta y Nancy de la Sierra) y del 2024 (Liz Sánchez).
Insisto, el chantaje, la extorsión y las amenazas han dejado grandes ganancias al Partido del Trabajo y al Verde Ecologista a pesar de su nulo aporte a la vida pública del país.
Tan solo para este año, el PVEM recibirá del INE más de 832.1 millones de pesos como prerrogativas, mientras que el PT nos costará a todos los mexicanos más de 670.6 millones.
En conjunto, el presupuesto de ambos casi alcanza los mil millones y medio de pesos.
Esta cifra es insultante por dónde se le vea.
A horas de que la reforma electoral de Claudia Sheinbaum sea enviada al Congreso de la Unión, el PT y el Verde han comenzado a hacer lo que mejor saben: chantajear, amenazar y extorsionar.
Su eterno juego de las vencidas.
El Partido Verde aseguró que está de acuerdo con casi toda la iniciativa, pero no quiere que pase la nueva forma para asignar las diputaciones y senadurías plurinominales a través del voto directo planteada por la presidenta.
“Coincidimos con la mayor parte de la iniciativa y vamos a analizarla a detenimiento. De lo que hemos visto, en 90 a 95 por ciento tenemos coincidencia”, dijo Manuel Velasco, coordinador del Verde en el Senado, este lunes 2 de marzo.
¿Qué vale ese 10 o cinco por ciento?
Fácil: que la reforma no alcance los votos necesarios para ser aprobada.
Morena necesita el voto de sus partidos aliados para aprobar la reforma electoral debido a que al plantear cambios en la Constitución, se necesitan dos terceras partes de los votos. Sobre la iniciativa, el Partido del Trabajo dijo que no la acompañará porque promueve “el regreso del viejo partido de Estado”.
A través de un pésimo y propagandístico video, Liz Sánchez, escoltada por Toño López, Nora Merino y Ernesto Villarreal, adelantó que no votarán por la reforma electoral de Sheinbaum. Sin esto, la iniciativa de Palacio Nacional no podrá nacer y tendrá que ser abortada para seguir el mismo destino de la del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“Ya no voy a debatir con ellos, no vamos a partido de Estado jamás, si nosotros peleamos contra eso”, respondió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al Partido del Trabajo, que criticó la Reforma Electoral del Ejecutivo.
Las palabras de la presidenta son contundentes.
O acompañan o habrán serias consecuencias.
Manuel Velasco ya lo entendió.
¿Lo hará el “Profe” Anata, Noroña y su camarilla de chantajistas?
Hagan sus apuestas.