Los comicios intermedios del próximo año podrían convertirse en una tórmenta perfecta en contra de Morena si es que llegan a perder la mayoría en la Cámara de Diputados o más de la mitad de los estados que renovarán sus gobiernos.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El nombramiento de Uriel Figueroa como coordinador de la Cuarta Circunscripción para organizar los trabajos territoriales del CEN de Morena fue una verdadera sorpresa para todos los integrantes del partido lopezobradorista en Puebla.
Más allá de los vínculos, trayectoria o filias, la designación de Figueroa Blázquez debe analisarse desde la simple óptica de un reconocimiento a uno de los fundadores del Movimiento Regeneración Nacional o un guiño hacia Rodrigo Abdala, con quien el hoy coordinador regional colaboró durante muchos años y compuso la primera generación de jóvenes, junto con Gabriel Biestro, Pablo Salazar, Eduardo Gandur, Vianey García, Tonantzin Fernández o Claudia Rivera, que llegaron a renovar a la política local desde el 2015 a la fecha.
No, la llegada de Uriel Figueroa se interpreta como el inequívoco mensaje de que Ariadna Montiel, la poderosa lideresa nacional de Morena, solo confía en su gente con la que ha caminado durante los últimos años desde su paso en la Secretaría del Bienestar, en la que fungió como subsecretaria de Desarrollo Social y Humano y luego como titular.
Es decir, Montiel Reyes pondrá sobre los hombros de sus operadores en la Secretaría del Bienestar, como Figueroa o Abdala, la organización en tierra de Morena para las elecciones intermedias del 2027, las que –a mi parecer– serán las más complicadas a las que el partido lopezobradorista se ha enfrentado hasta ahora como consecuencia del contexto político y social reciente.
Y como no hacerlo.
Para 2026, el Gobierno de México proyectó que los Programas para el Bienestar alcancen a 42 millones 860 mil 296 beneficiarios al cierre del año. Esta cifra global incluye a derechohabientes de pensiones universales, becas educativas y apoyos directos a sectores vulnerables con un presupuesto histórico superior a un billón de pesos.
Para esto, la federación ha destinado más de un billón de pesos, lo que equivale a cerca del tres por ciento del Producto Interno Bruto del país.
Los números son bastante similares a los votos con los que Claudia Sheinbaum ganó en 2024, cuando registró cerca de 36 millones de sufragios a su favor. En 2024, las personas afiliadas a algun programa de gobierno fueron 28 millones y para 2025 aumentó a 33 millones.
Suponiendo sin conceder que el voto duro de Morena se encuentra en esta base de beneficiarios de los prorgama sociales suena bastante lógico que Ariadna Montiel esté soportando su estrategia electoral y territorial en ellos.
Y es que, como lo mencioné en un párrafo anterior, el Movimiento Regeneración Nacional estará en el 2027 frente a la elección más complicada en su joven historia, pues los escándalos de sus ‘vacas sagradas’, los pésimos gobiernos estatales y municipales que han encabezado en un buen número de entidades y ciudades, aunado al desgaste natural de dos sexenios consecutivos al frente de la federación han puesto al partido de izquierda en una situación de extrema urgencia.
Los comicios intermedios del próximo año podrían convertirse en una tórmenta perfecta en contra de Morena si es que llegan a perder la mayoría en la Cámara de Diputados o más de la mitad de los estados que renovarán sus gobiernos.
Insisto, la estrategia de Ariadna Montiel es lógica y segura.
La estructura del bienestar al rescate.
La presidenta del CEN de Morena no confía en el COTS ni en sus coordinadores ni en otras personas que no sean las suyas, pues sabe que obedecen solo a sus intereses, que al final son los de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Una fuente de extrema confianza le confesó a este reportero que el puesto que hoy ostenta Uriel Figueroa fue ofrecido primero a Rodrigo Abdala, pero éste lo declinó por mantener vivas sus aspiraciones de abanderar a Morena en la capital el próximo año, por eso se optó por su secretario particular para el cargo referido.
Sin embargo, la influencia del superdelegado será superlativa, pues él es una de las personas más cercanas, leales y de las que más confía Ariadna Ayala.
Algo está más que claro, el 2027 pondrá a prueba el poderío de los programas sociales de la 4T.
Si tantos miles de millones de pesos invertidos aun funcionan para comprar lealtades.
Y como decía el maquiavélico Rafael Moreno Valle: programa público que no se traduce en votos no sirve de nada.
Ni más ni menos.