Los maestros son líderes de opinión y personas reconocidas y muy queridas en sus regiones a tal grado de contar con un partido político (Nueva Alianza) que ha sobrevivido en algunos estados, Puebla entre ellos, a pesar de haber perdido su registro nacional en el 2018.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Además de su aportación civil como una pieza clave en el tejido social, el magisterio tiene un peso específico en el sistema político de México no solo con representantes en las cámaras del Congreso de la Unión y en puestos de primer nivel dentro de los gobiernos en sus tres niveles, sino también, como poderosos y muy confiables operadores electorales.
No existe una sola sección electoral, por más recóndita que sea, que no cuente con un doctor, un cura y un maestro.
Los maestros son líderes de opinión y personas reconocidas y muy queridas en sus regiones a tal grado de contar con un partido político (Nueva Alianza) que ha sobrevivido en algunos estados, Puebla entre ellos, a pesar de haber perdido su registro nacional en el 2018.
En el actual gabinete del gobierno de Alejandro Armenta exista una gran representante, tal vez la única, que enarbola a la perfección las capacidades y la eficacia que los maestros tienen en el servicio público, en la persona de Silva Tanús, actual secretaria de Movilidad y Transporte.
Pocos lo saben, pero Tanús Osorio, a quienes muchos conocen como “La Maestra Silvia”, hace gala a su mote por su formación académica como licenciada en Educación Media por la Escuela Normal Superior y tiene una maestría en Educación Superior por la Universidad La Salle.
Insisto, el peso del magisterio es superlativo en tiempos electorales y en el tablero polítoco de cualquier gobernador.
Si alguien conoce a la perfección esto ese es Alejandro Armenta.
No fue una casualidad ni mucho menos algo fortuito o un capricho la auditoria que el mandatario poblano ordenó a la Secretaría de Educación Pública para conocer el debido proceso o no que guardaron la asignación de al menos 500 plazas otorgadas en los últimos gobiernos.
Y es que una de las constantes quejas del magisterio poblano era, precisamente, la discrecionalidad, amiguismo y corrupción que siempre imperó en la entrega de estas definitividades, las cuales deben ser otorgadas por sorteo y derecho de antigüedad.
No por nada, el gobernador Armenta encomendó a José Luis García Parra, el hombre de todas sus confianzas, para encabezar las auditorias, que ya lograron recuperar 300 plazas y la suspensión de 43 funcionarios de la SEP que participaron en esta oscura trama.
Armenta no se equivoca en corregir y cumplir los compromisos hechos al magisterio poblano.
Dos hechos provocaron que la relación entre el gobierno del estado y los maestros casi se fracturara por completo.
Al inicio de la vergonzante LXII Legislatura, aun en la gestión de Laura Artemisa García como presidenta del Congreso local, se dejó pasar una ocurrente y locuaz inicativa para castigar con cárcel a los maestros cuyos alumnos acosaran o hicieran bullying en contra de algun compañero.
“La Maestra” Artemisa dio vía libre a la infame propuesta e incluso permitió que esta fuese presentada en la tribuna del Congreso. La respuesta del magisterio no se hizo esperar y las Secciones 51 y 23 del SNTE condenaron la propuesta y amenazaron con romper relaciones y alianzas con la 4T.
La inicativa tuvo que ser abortada, pero los ojos ya estaban puestos sobre la otrora lideresa del Legislativo poblano.
La gota que casi derrama el vaso fue la pésima idea de “La Maestra” Artemisa de agandallarse para su sobrina Elsa Patricia Chávez Lemus una de estas definitividades al inicio de la actual admnistración estatal. No solo fue el hecho del otorgamiento de la plaza de profesor de tiempo completo titular C de manera chueca, sino las formas en las que se hizo.
El magisterio lo tomó como un agravio y una afrenta pública.
La contención del gobernador Armenta fue inmediata y eficaz. Días después del escánadalo, el mandatario ordenó las auditorias a la SEP.
Los periodos, dicho por el propio Armenta Mier, incluían a la actual gestión (mensaje directo a Artemisa) y hasta los gobiernos de Mario Marín y Moreno Valle.
El magisterio no ha olvidado –ni olvidará– las cuentas pendientes que aun tiene “La Maestra” Artemisa con ellos.
¿O alguien duda las razones por las que “La Maestra” no sube ni en conocimiento ni en popularidad?
Un veto que pesa muchísimo.