Carlos Madrid
ATLIXCO, Pue.— La imagen se repitió durante el primer fin de semana de Valle de Catrinas: visitantes frente a una figura monumental, teléfono en mano, buscando el mejor ángulo antes de continuar el recorrido. La lluvia apareció por momentos, pero no consiguió apagar una temporada que apenas comienza y que ya convirtió distintos puntos de Atlixco en escenarios para fotografiar y compartir. Este año son 19 las catrinas que permanecen en el municipio. Están distribuidas en espacios públicos, calles, viveros y otros puntos turísticos, una decisión que cambió la lógica del visitante: ya no se trata solamente de llegar a un lugar y mirar, sino de caminar la ciudad para encontrar la siguiente figura.
Las imágenes comenzaron a multiplicarse también en medios estatales y nacionales. Fotografías, recorridos y recomendaciones sobre dónde encontrar las esculturas ocuparon buena parte de la cobertura del fin de semana. Valle de Catrinas encontró así una segunda vitrina: la que construyen los propios visitantes cuando convierten una experiencia en una publicación, una historia o una fotografía.
Pero detrás de los teléfonos también está el movimiento de una economía local que espera esta temporada como un punto de recuperación. Restaurantes, cafeterías, hoteles, estacionamientos y comercios comenzaron a registrar actividad durante este primer fin de semana, en un año que distintos comerciantes describen como complicado.
La expectativa oficial es alcanzar más de 850 mil visitantes y una derrama económica cercana a los 360 millones de pesos durante la temporada. El reto ahora será convertir ese flujo en consumo, hospedaje y permanencia, y que la fotografía frente a una catrina sea apenas el primer contacto con la ciudad.
Porque quizá ahí está el verdadero alcance de Valle de Catrinas: las esculturas atraen la mirada, pero para encontrarlas hay que recorrer Atlixco. Y cada fotografía que sale de sus calles termina llevando consigo una pequeña parte de la ciudad.