Carlos Madrid
ATLIXCO, Pue.— Mientras las catrinas monumentales ocupan las calles del centro de Atlixco, en Cabrera el Día de Muertos se cuenta de otra manera: entre campos de cempasúchil, viveros y piezas de cartonería que llevan al visitante por una interpretación de los nueve niveles del Mictlán.
La Ruta del Mictlán convirtió este territorio florícola en un recorrido que mezcla producción, arte y tradición. Son nueve escenarios distribuidos entre viveros y campos, donde el visitante puede caminar, conocer las piezas elaboradas por artistas atlixquenses y, al mismo tiempo, comprar las flores que durante estas semanas salen de Cabrera hacia distintos puntos del país.
No es un escenario construido lejos del territorio: ocurre precisamente donde crece el cempasúchil. Los viveristas de Cabrera preparan alrededor de 2.5 millones de plantas para esta temporada, una producción superior a la del año pasado, en una de las épocas más importantes para la economía de esta comunidad.
A la flor se suma la cartonería. Artistas locales participaron en la elaboración de piezas de alrededor de dos metros que acompañan el recorrido, llevando una expresión artesanal de Atlixco a un espacio que tradicionalmente ha sido reconocido por su producción florícola.
La propuesta amplía así la experiencia de Día de Muertos en el municipio. El visitante que llega por las catrinas encuentra en Cabrera otro relato: uno que no solamente observa la tradición, sino que permite acercarse al campo, comprar la flor y conocer a quienes participan en su producción.

En medio de una temporada que busca atraer cientos de miles de visitantes a Atlixco, la Ruta del Mictlán recuerda que detrás de la fotografía también existe un territorio que produce, crea y conserva oficios.
Porque en Atlixco el Día de Muertos no solamente se instala en las calles: también crece entre las flores y toma forma en las manos de sus artesanos.