El reciente anuncio de la serie Mal de amores ha puesto nuevamente a Puebla en el centro de la conversación cultural y audiovisual. La producción, basada en la reconocida obra literaria, eligió distintos escenarios del estado para dar forma a su universo visual, destacando al municipio de Atlixco como una de sus locaciones principales.
Entre los espacios utilizados durante el rodaje se encuentra la Hacienda San Mateo, un recinto histórico cuya arquitectura y entorno aportan una atmósfera íntima y atemporal a la serie. Su presencia refuerza el carácter visual de la producción y confirma el valor de Atlixco como un territorio donde historia, paisaje y narrativa conviven de manera natural.

Además de los espacios arquitectónicos, la producción aprovechó campos de agave de la región, integrándolos como parte del paisaje que acompaña algunos fragmentos clave de la historia llevada a la pantalla. Estos escenarios abiertos, profundamente ligados a la identidad cultural de Puebla, aportan fuerza simbólica y visual, conectando la narrativa con la tierra, el origen y las tradiciones que distinguen a la región.
La elección de estos paisajes no solo responde a una decisión estética, sino que subraya el potencial de Atlixco como un entorno capaz de ofrecer diversidad visual: desde haciendas históricas hasta extensiones naturales marcadas por el agave, planta emblemática del centro del país y base de una tradición ancestral.

Con un elenco de actores de trayectoria nacional y un estreno previsto para los próximos meses, Mal de amores se perfila como una producción que, además de su historia, deja una huella clara en los territorios donde fue grabada.
Por: Roberto Ariza