Por: Carlos Madrid
Antes de que el Cerro de San Miguel vuelva a convertirse en el punto de encuentro de las comunidades, el Huey Atlixcáyotl salió a las calles de Atlixco para anunciar que la Fiesta Grande está cerca.
El tradicional convite recorrió las principales calles de la ciudad como antesala de la edición 61, que se celebrará el próximo 27 de septiembre. Danzantes, bandas de viento, trajes regionales y representantes de distintas comunidades hicieron del recorrido una invitación en movimiento, llevando hasta la ciudad una parte de la celebración que cada año encuentra su escenario principal en la Plazuela de la Danza.
El detalle importante está precisamente ahí: el Huey Atlixcáyotl no espera a que el visitante llegue al cerro, primero sale a buscarlo. Durante el convite, las calles cambian por unas horas de ritmo y de significado.
La música, los colores y las distintas expresiones comunitarias permiten reconocer la diversidad cultural que llegará a Atlixco para una de las celebraciones más representativas de Puebla.
La edición 61 reunirá expresiones de las 13 regiones etnogeográficas del estado, manteniendo una tradición que nació en 1965 y que, tres décadas después, fue reconocida como Patrimonio Cultural del Estado de Puebla.

Sesenta y un años después, la permanencia del Huey Atlixcáyotl también permite mirar hacia las comunidades que mantienen vivas estas expresiones y hacia una ciudad que cada año vuelve a abrir sus calles para recibirlas.
El próximo 27 de septiembre, el Cerro de San Miguel será nuevamente el gran escenario, pero la fiesta ya comenzó.
Comenzó en el momento en que los danzantes dejaron la plaza, tomaron las calles y recordaron a los habitantes y visitantes de Atlixco que la tradición, cuando permanece viva, no necesita estar detrás de una vitrina: camina, suena, baila y vuelve a encontrarse con su gente.