En Puebla, hemos visto como el gobernador Alejandro Armenta también ha utilizado el discurso político, ya sea desde su mañanera, en entrevistas o al usar la palabra en algún acto oficial, para “tirar línea”
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Para bien o para mal, el discurso público –en el régimen de la 4T– se ha convertido en el gran instrumento para colocar temas en la agenda nacional, mandar mensajes directos o entre cifrados o leer la cartilla a aquellos a los que se necesita poner en cintura.
Fue el expresidente Andrés Manuel López Obrador el que inventó el nuevo modelo de comunicación política con las famosas “mañaneras” como este gran púlpito mediático para dar a conocer los logros del gobierno federal, contestar, contrastar y, hasta, humillar a la oposición, así como marcar el derrotero del movimiento que él creo en el ya lejano 2012 y hasta jalar una que otra oreja a sus compañeros de partido e integrantes de su gabinete.
El modelo de la “mañanera” fue tan exitoso que desbancó a los principales noticieros matutinos de la radio y la televisión, además de que en redes sociales se convirtió en uno de los contenidos más visto por los mexicanos en plataformas de streaming como YouTube, Facebook o X.
Tanto fue el éxito de la nueva forma de comunicar del presidente que “las mañaneras” fueron replicadas por gobernadores, líderes legislativos y hasta alcaldes de todos los partidos políticos.
La presidenta Claudia Sheinbaum optó por darle continuidad a “las mañaneras” de AMLO al renombrarlas como “las mañaneras del pueblo”, pero –como sucede en muchos ámbitos– las segundas partes no siempre resultan de la mejor manera.
Esta misma semana, en medio de las revueltas y el conflicto social por el que atraviesa Estados Unidos en California, hemos visto que la palabra (y más la de los gobernantes) tiene un peso superlativo y no puede tomarse a la ligera.
Bien dicen que de los único que somos esclavos es de nuestra palabra.
Fueron dos declaraciones por separado, tanto de Claudia Sheinbaum como de Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, lo que provocó aún más la furia del presidente Donald Trump, del senador republicano Eric Schmitt y de la ministra del interior Kristi Noem. Esta última fue la más beligerante en contra de la presidenta mexicana.
La segunda al mando en la Casa Blanca “condenó” a la Presidenta Claudia Sheinbaum a quien acusó de “alentar” más acciones de protestas violentas en Los Ángeles, mientras que aliados influyentes del mandatario, Donald Trump, fomentan más ataques contra la gobernante mexicana.
Ver: Laura Artemisa y Gaby “La Bonita” Sánchez irrumpen en Puebla capital
Y es que las palabras dichas por Sheinbaum Pardo sobre posibles “movilizaciones” como respuesta a los actos represivos y las redadas contra migrantes en Los Ángeles y San Diego no cayeron nada en gracia en el gobierno americano.
El discurso público, que tantas veces le ha servido a la 4T, esta vez le jugó en contra.
En la nueva forma de comunicar en el lopezobradorato no hay medias tintas ni contrastes.
O es blanco o es negro.
En Puebla, hemos visto como el gobernador Alejandro Armenta también ha utilizado el discurso político, ya sea desde su mañanera, en entrevistas o al usar la palabra en algún acto oficial, para “tirar línea”.
Desde su “mañanerAAs, el mandatario poblano lo mismo ha condenado los ataques hechos en contra de sus colaboradores o hijos por periodistas como Rodolfo Ruiz o Carlos Loret de Mola; que ordenado auditorías o investigaciones para detectar actos de corrupción o peculado cometidos en el pasado como los casos del Museo Barroco, el Teleférico o las inversiones hechas en el Banco Accendo, o fijado posturas enérgicas como el asunto con Grupo Proyecta.
En los últimos días fuimos testigos de una forma de comunicar directa y sin intermediarios por parte de Armenta Mier, quien lo mismo hace oír su voz con los de casa como con ajenos.
Lo visto con el alcalde de Puebla, Pepe Chedraui, a quien le recomendó incluir en sus futuros actos público a los pueblos originarios tras olvidarlos en la inauguración del congreso internacional SmartCity y cumplir con sus promesas de campaña como la que hizo en San Francisco Totimehuacan de convertir a esta localidad en municipio; o con la secretaria de Medio Ambiente, Rebeca Bañuelos, de entregar este viernes el anteproyecto del fertilizante que se hará con la algas del Lago de Valsequillo, muestran que el pecho del gobernador “no es bodega”.
No importa el escenario y si hay medios de comunicación o ciudadanos, el mandatario poblano seguirá mostrando su estilo frontal y director de hacer política.
Sin mensajes sicilianos ni personeros.
Su manera de “tirar línea” será de frente y mirando a los ojos.
El discurso político en la era de la 4T tiene una relevancia superior.
Y no, las palabras esta vez no se las lleva el viento.
Off the record
Con más dudas que certezas es que Jorge Romero dejó tierras poblanas tras una visita exprés al estado para reunirse con los líderes del panismo local y con lo que queda de su militancia.
La poca información que se pudo saber del encuentro del presidente del PAN con los panistas poblanos con motivo de la primera sesión plenaria es que Romero Herrera pidió trabajar en unidad rumbo al 2027, pues los resultados en las elecciones de Veracruz y Durango demuestran que la cohesión es uno de los pilares de Acción Nacional.
A su vez, Mario Riestra subrayó la importancia de estar unidos, y para estarlo, se necesita inclusión. «En el PAN entendemos la necesidad de ir unidos, para hacerlo, necesitamos forzosamente inclusión, sino la hay no vamos a llegar juntos y no vamos a alcanzar los resultados» señaló. Riestra recordó que en Puebla se han ganado batallas, se ha ganado tres veces la gubernatura, subrayó que hay mucho talento que sabe ganar elecciones.
Jorge Romero y el PAN debe trabajar muchísimo si es que quiere ser competitivo otra vez en Puebla.