“La 4T tuvo que llegar a rescatar Hospital San Alejandro; en Puebla queremos mucho a Claudia Sheinbaum”, fue parte del atinado mensaje que dirigió el gobernador Alejandro Armenta durante la reinauguración del que ahora será el Hospital del IMSS Carmen Serdán Alatriste.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Las políticas y programas de salud, el abasto de medicamentos y en general el sector salubre en el país –junto con la seguridad pública– la gran asignatura pendiente de los gobiernos federales emanados de Morena y uno de los puntos más vulnerables que la oposición ha explotado al máximo para atacar, en su momento, la imagen de Andrés Manuel López Obrador, y ahora de Claudia Sheinbaum.
Dentro de su retórica perfecta y su grandiosa habilidad en el discurso político, López Obrador tuvo el dislate de asegurar en una de sus muchas mañaneras que el sistema de salud pública de México estaría al nivel de Dinamarca, país europeo que tiene una de las mejores políticas en el mundo en dicho ramo.
La frase de AMLO, tan jocosa como falaz, se convirtió en una de las preferidas de sus detractores para ofenderlo y sobajarlo junto con la célebre e infame “abrazos no balazos” para referirse a su plan de seguridad en su sexenio.
Con Claudia Sheinbaum en la presidencia de la República la realidad hoy es otra.
Desde el primer día en Palacio Nacional se acabó con la demagogia, las mentiras disfrazadas de verdad y las promesas populistas para los y las millones de mexicanas que reclaman y suplican por medicamentos y por una mejora real en un sistema de salud cada vez más deficiente y colapsado desde hace muchos años.
Ya no hay chistes, frases indolentes y mucho menos comparaciones absurdas con otros países que solo generaron más encono y rabia entre los miles de pacientes que esperan sus medicamentos o las familias que ven las condiciones deplorables en las que sus personas queridas son atendidas en los hospitales públicos o clínicas que se caen a pedazos.
Puebla fue uno de los estados más lastimados por la falta de una política de salud seria y eficiente durante el último sexenio.
Y es que el devastador sismo de septiembre del 2017 no solo dejó cientos de viviendas en ruinas y le arrebató el mucho o poco patrimonio que habitantes de la Sierra Mixteca construyeron durante años de esfuerzo y trabajo.
El temblor del 9 de septiembre con magnitud 7.1 y epicentro 8 km al noroeste de Chiautla de Tapia no solo azotó con toda su fuerza a la mixteca, también lo hizo en la capital, en donde decenas de edificios terminaron hechos escombro, como sucedió con el Hospital del IMSS de San Alejandro, el cual recibía a miles de pacientes de todas partes de la entidad.
Tuvieron que pasar casi 10 años para que este nosocomio reabriera sus puertas.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta lo lograron.
Cómo olvidar que el infame Enrique Doger, a la sazón como delegado regional del IMSS en Puebla, intentó hacer un miserable negocio de 400 millones de pesos en medio de la tragedia del sismo del 2017 al aprobar una ridícula compra de lo que en algún momento fue el fallido el Centro Internacional de Medicina (Cima), del que solo quedaban pared hechas ruinas y polvo, para sustituir a San Alejandro.
“La 4T tuvo que llegar a rescatar Hospital San Alejandro; en Puebla queremos mucho a Claudia Sheinbaum”, fue parte del atinado mensaje que dirigió el gobernador Alejandro Armenta durante la reinauguración del que ahora será el Hospital del IMSS Carmen Serdán Alatriste.
Armenta Mier no se equivocó al resaltar este logro de la Cuarta Transformación a favor de todos los poblanos.
“¿Cuántos hospitales conocen que lleven nombre de una mujer? La verdad que son pocos, y que lleven el nombre de una enfermera, ninguno. Por eso, propongo a la asamblea que San Alejandro sea renombrado por Hospital Carmen Serdán Alatriste”, resaltó el director del IMSS, Zoé Robledo.
El nuevo IMSS Carmen Serdán Alatriste es un verdadero ícono de Puebla. En este hospital nacieron el 65% de los poblanos desde 1976, año en el que fue inaugurado por el ex presidente Manuel Ávila Camacho, hasta el 2017 que cerró sus puertas por un capricho de la naturaleza.
De ese tamaño es la importancia de dicho nosocomio perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social.
La inversión para la reconstrucción del hospital fue de mil 200 millones de pesos con capacidad para 282 camas, 35 consultorios y seis quirófanos.
Puebla tiene un nuevo hospital para revertir la crisis de salud.
Un hospital con nombre de mujer.
Una mujer poblana.
No somo Dinamarca, pero al menos ya tenemos el IMSS San Alejandro –ahora Carmen Serdán Alatriste– de regreso.