Fue en junio de 2015 cuando el siempre confiable periodista Fernando Maldonado documentó por primera vez la existencia de una red de espionaje operado por Moreno Valle, como la que hoy se le adjudica a Peña Nieto con el software Pegasus
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En Puebla, el espionaje político es un tema común y hasta un tanto familiar, pues en la oscura era morenovallista esta práctica –ahora ya no ilegal con la aprobación de la bautizada #LeyEspía– fue tan cotidiana en el estilo autoritario de gobernar del fallecido Rafael Moreno Valle que dejó de ser vista con sorpresa por los poblanos.
Fue en junio de 2015 cuando el siempre confiable periodista Fernando Maldonado documentó por primera vez la existencia de una red de espionaje operada por Moreno Valle, Eukid Castañón, hoy parte de la 4T en la capital; y Joaquín Arenal, ex agente del CISEN, para intervenir los teléfonos y grabar las llamadas de “casi toda la clase política poblana”.
“Las tarjetas informativas de “prioridad alta” narra que el búnker para el espionaje de los personajes incómodos al grupo del gobernador Rafael Moreno Valle está en “proceso de mudanza” al Distrito Federal (…) Esto obedece a la necesidad del diputado local para espiar a los panistas de primer nivel (sic) en aras de hacerlos partícipes del proyecto presidencial del gobernador Rafael Moreno Valle”.
Otros dos documentos similares hablan de la adquisición de equipo en dos momentos diferentes.
Uno por 17 millones 936 mil pesos; el otro por 14 millones 999 mil y cuenta con funciones propias de “un clonador a través del programa ‘Hunter’ el cual tiene la particularidad no sólo de clonar el número telefónico con llamadas entrantes y salientes, sino de extraer información tanto del SIM como de la memoria interna”.
Entre los personajes espiados destacaban Blanca Alcalá, Juan Carlos Lastiri, el nefasto Enrique Doger, Ana Isabel Allende Cano, Víctor Manuel Giorgana, Juan Manuel Vega Rayet, Edgar Chumacero, Juan Carlos Natale, Mónica Barrientos y Edgar Salomón Escorza.
La mayoría de ellos hoy están en Morena o sus partidos aliados.
Un mes más tarde, el impecable periodista Ernesto Aroche, el mejor reportero de investigación de Puebla y uno de los mejores también de todo el país, reveló en exclusiva la existencia de un software de espionaje adquirido por Moreno Valle a la empresa Hacking Team durante su tercer año de gobierno.
“La administración del gobernador poblano Rafael Moreno Valle espió a contrincantes políticos, infiltrándose incluso la casa de campaña de Ernesto Cordero en la interna panista de 2014 en donde se definió la continuidad de Gustavo Madero. También espió a periodistas y académicos infiltrando computadoras y equipos móviles de comunicación a través de virus informáticos (exploit) y software de recolección de información que compró a la empresa italiana Hacking Team en abril de 2013, así lo revelan los más de 400 gigas de correos y documentos internos de esta compañía que se hicieron públicos luego del hackeo del que fue víctima, y que fueron revisados y analizados por Animal Político y Lado B.
Entre mayo de 2013 y junio de este año el Sistema de Control Remoto Galileo (Remote Control System), el software de espionaje desarrollado por la empresa italiana, sirvió para vigilar ilegalmente a los opositores, especialmente en momentos de competencia electoral, lo mismo en el proceso estatal de 2013 cuando se renovaron presidencias municipales y el Congreso del estado, que en 2014 en el proceso interno del Partido Acción Nacional (PAN), que en el proceso federal pasado, en donde se buscó vigilar contrincantes no sólo en el estado de Puebla sino incluso en la elección de Baja California Sur”.
El escándalo a nivel nacional estalló cuando en agosto de 2017, el entonces senador Miguel Barbosa reveló en las instalaciones de la Cámara alta una lista de decenas de políticos presuntamente espiados por Moreno Valle. La lista contemplaba al Gobernador de Puebla, Antonio Gali, al Senador del PAN, Javier Lozano; al vocero de Andrés Manuel López Obrador, César Yáñez, y a Margarita Zavala.
No solo eso, el fallecido expriista fue denunciado penalmente ante la Procuraduría General de la República (PGR) por parte de un ex agente de inteligencia que lo acusa de encabezar una oficina de espionaje con fines «criminales».
La denuncia fue presentada el pasado 24 de agosto por Rodolfo Raúl González Vázquez, que en conferencia de prensa en el Senado se identificó como ex agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y ex empleado de Rodolfo Rodríguez Acosta, a quién vincula con el Diputado federal panista Eukid Castañón Herrera, a su vez identificado hoy como «operador político» de Moreno Valle.
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Tras la muerte de Moreno Valle y Martha Erika Alonso estos dos sistemas de espionaje, que operaban en hoteles u oficinas fachadas, desaparecieron sin que a la fecha se conozca su paradero o en manos de quién quedaron los hardwares, softwares y los millones de datos obtenidos de forma ilegal tanto de políticos aliados como opositores, líderes sociales, periodistas y demás enemigos del siniestro Rafael.
Todo esto viene a colación luego de la publicación del reportaje del diario israelí The Marker que cimbró la clase política nacional al revelar que dos empresarios israelíes, Uri Emmanuel Ansbacher y Avishai Samuel Neriah, habrían entregado un soborno de 25 millones de dólares a Enrique Peña Nieto con el objetivo de permitir el funcionamiento del sistema de espionaje Pegasus en territorio nacional.
El expresidente negó la acusación, la cual consideró «una insinuación carente de sustento alguno».
Lo mismo que en su momento declaró Moreno Valle.
En Puebla tuvimos a nuestro espía favorito.
Una historia que jamás tendrá fin.
Solo queda decir: “Que lance la piedra el que no haya espiado a nadie”.