La baja participación registrada en la elección judicial genera debates sobre la legitimidad política del proceso, lo que podría debilitar la implementación del nuevo sistema impulsado por la reforma que desde su origen fue impuesta con calzador por la 4T
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Uno de cada diez mexicanos inscritos en el listado nominal del INE participó en la primera elección judicial en la historia del país.
Es decir, en apenas 11 millones de ciudadanos de los 100 millones que estaban convocados a participar en los comicios del pasado domingo en los que se renovaron 881 cargos del Poder Judicial, recaerá la administración e impartición de justicia en México.
En este pírrico 10 por ciento recaerán todas las decisiones constitucionales, legales y judiciales de México.
Suena aterrador.
Y es aun peor.
Sin importar la importancia de la elección de nueve ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dos magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral, 15 magistraturas de sus cinco salas regionales, cinco integrantes del recién creado Tribunal de Disciplina Judicial, además de 464 magistraturas de circuito y 386 jueces de distrito, los mexicanos le dieron la espalda a este nuevo método de integración del Poder Judicial impulsado por Morena.
La baja participación registrada en la jornada del domingo genera debates sobre la legitimidad política del proceso, lo que podría debilitar la implementación del nuevo sistema judicial impulsado por la reforma que desde su origen fue impuesta con calzador por la 4T.
La presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Tadei, se aventuró a informar que solo el 13% de los cerca de 100 millones de votantes participó en las elecciones judiciales del domingo, una cifra muy inferior al 60% registrado en los comicios presidenciales del año anterior.
Ver: Retos y trampas del nuevo Poder Judicial
Sin embargo, al corte de las 15:00 de este 2 de junio del INE, la participación en los centros de votación es de 11.53%, equivalente a 1.04% y 1.79% menos. A las 16:00 horas, estaba en 11.59%.
A pesar del fracaso en los números y la baja afluencia, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la jornada como «un éxito total» y afirmó: “México es el país más democrático del mundo”.
“Si vota el mismo número de personas que votaron para el primer ejercicio de consulta, que fue el de los expresidentes (realizada el 1 de agosto de 2021 para preguntar a la ciudadanía si estaba de acuerdo con que se investigara y sancionaran a exmandatarios del país), pues es un muy buen resultado. Y resulta que votó el doble, 13 millones de personas”, afirmó Sheinbaum este lunes. “Claro que es un éxito el ejercicio del día de ayer”, reiteró.
Ante las críticas de líderes opositores como Jorge Romero (PAN) y Alejandro Moreno (PRI) por la baja participación ciudadana, Sheinbaum respondió con ironía. “Apostaban a que no iba a salir nadie a votar, bueno, votaron más de los que votan por ellos. ¿Sí se entiende?”, dijo durante su habitual alocución de las mañanas.
Parece ser que la reforma judicial se trató más de una nueva cachetada de Morena a la oposición que no logra –ni en estos casos– atinar un discurso o una estrategia que haga tambalear al régimen, que impone su voluntad sin importar los grandes riesgos y lo poco aceptada que sea, como se vio este domingo.
Aunque sistemas semejantes existen en Bolivia, Japón y Estados Unidos, la reforma judicial promovida por el partido de gobierno, Morena, es un invento que nadie más se puede atribuir.
«Todo es perfectible, ayer fue la primera elección, se sacarán las conclusiones para poder mejorar en 2027. Fue un gran ejercicio y mucha gente participó», remató la presidenta Sheinbaum.
Si esto fuera cierto el reto por delante es enorme.
El periodista Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en México, lo describe muy bien.
“Muchos creen que, por esta creciente acumulación de poder, este domingo la democracia mexicana recibió un golpe fulminante; uno similar a los que, durante el siglo XX, le propinó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido gobernante en México durante 71 años.
Otros, como Sheinbaum, piensan exactamente lo contrario: que estas elecciones alejan a México del autoritarismo clientelista y corrupto de antaño”.
Veremos si estos 10 millones de mexicanos que sí votaron el pasado domingo tenían razón.
O si los 90 millones que decidieron no hacerlo pagan (pagamos) las consecuencias.
¿“Claro que es un éxito el ejercicio del día de ayer”?
¿En serio?