El último gran capricho de AMLO podría costarle muy caro al partido que fundó, dirigió y que condujo hasta la presidencia de la República en apenas cuatro años desde su fundación en 2014
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
A la espera de conocer los resultados de las elecciones de este domingo en las que todo el Poder Judicial –con excepción del TEPJF– será renovado a través del voto directo por primera vez en la historia del país, el nuevo sistema de administración e impartición de justicia en México será, desde el primer minuto de este lunes, una trampa para la presidenta Claudia Sheinbaum y Morena que podría traerle repercusiones bastante negativas en a corto y mediano plazo.
Además de los muchos y complejos retos que el reformado Poder Judicial tendrá en los próximos cinco años y medio (tiempo que le resta al segundo sexenio consecutivo de la 4T) por delante, el principal y peligroso brete que Sheinbaum Pardo deberá resolver es la entrega inmediata de resultados por parte de los ministros y jueces que resulten electos en los enredados comicios federales de este fin de semana.
Si bien es cierto que el PJ aun goza de autonomía y soberanía como uno de los tres poderes del estado mexicano, también es una realidad que ahora sus integrantes, como sucede como el Poder Legislativo integrado por senadores y diputados, serán vistos como subordinados y alfiles de la presidenta Sheinbaum y del partido en el poder, en este caso el Movimiento Regeneración Nacional.
Este es el principal anzuelo que tanto Claudia Sheinbaum como Morena deberán evitar para que esta “bomba de tiempo” no les estalle en las manos en las elecciones intermedias del 2027 y en las presidenciales del 2030.
Y es que cualquier error, escándalo o percepción negativa por parte de la sociedad hacia los jueces y ministros del Poder Judicial salpicará de forma innegable a Sheinbaum, a sus principales liderazgos y a todo el engranaje de la llamada Cuarta Transformación, como responsables de la reforma en el sistema de elección, a través del voto popular, de los responsables de la impartición de justicia en el país.
Se imaginan que personajes como Lenia Batres o Yasmín Esquivel, quienes se perfilan como presidentas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por su afinidad hacia Morena y el expresidente López Obrador, sean protagonistas de un escándalo mayúsculo o que sus decisiones en la máxima tribuna constitucional de México tengan impactos negativos en los derechos de todos los mexicanos.
Sin lugar a duda, los dedos flamígeros y las miradas acusatorias serán dirigidas de manera invariable hacia la presidenta del país y contra el movimiento lopezobradorista.
El último gran capricho de AMLO podría costarle muy caro al partido que fundó, dirigió y que condujo hasta la presidencia de la República en apenas cuatro años desde su fundación en 2014.
A pesar del rechazo generalizado, las preocupaciones de instancias internacionales y el poco interés social, López Obrador, en una primera instancia; y después, Claudia Sheinbaum, volcaron todo el aparato del estado y poder en sus manos para lograr la elección de este domingo, que tuvo una escaza participación en el país y más en Puebla, con la que el Poder Judicial, al decir de los morenistas, será “democratizado y cercano al pueblo” por éste quien lo eligió a través de su sufragio.
Nada más alejado de la realidad.
Muchas y documentadas fueron las evidencias que se hicieron públicas en las que perfiles con vínculos claros con Morena, como militantes, excandidatos y hasta dirigentes, fueron incluidos en las boletas que este domingo se repartieron para votar por las magistraturas y juzgados federales en todo el país.
En los hechos, el nuevo Poder Judicial electo por voto nació viciado y descompuesto desde su origen.
Entre los retos antes mencionados está, justamente, ese: lograr que la ciudadanía valide y legitime su integración y no sea visto como un brazo de Morena y otro poder del estado a su servicio, como ya sucede, insisto, con el Poder Legislativo, en donde el partido marrón cuenta con una mayoría absoluta.
Otro de las grandes empresas que tendrá por delante será la de lograr la autonomía real y la eficiencia en la administración de justicia. Además, la reforma judicial introduce nuevas complejidades, como la armonización de las normas locales con las federales y la adaptación de los procesos electorales, entre otros.
El mejoramiento del sistema de justicia en México es mera ilusión si no pasa por el fortalecimiento de los poderes judiciales de las entidades federativas, pues ellos son los responsables de dar respuesta a la mayor parte de la demanda de impartición de justicia del país.
Tras la desordenada y desangelada elección de este domingo, vendrán las elecciones judiciales en los 32 estados del país, lo que dará paso a la esperada mejora mencionada en el párrafo anterior. Si es que se puede lograr.
Cierto como lo es, la elección judicial y el nuevo funcionamiento del PJ puede ser una bomba que le estallé en las manos a Morena rumbo al 2027 y, peor aún, en el 2030.
Ahora sí se acabaron los pretextos y las acusaciones contra gobiernos anteriores.
O el Poder Judicial mejora sustancialmente o el panorama se pondrá más que negro para la 4T.
Una trampa llamada “elección judicial”.