Hoy, Armenta no solo es el líder político de Puebla y líder moral de Morena en la entidad, también es uno de los personajes más representativos de la 4T en todo el país, quien no ha traicionado los ideales del Movimiento Regeneración Nacional y siempre ha reconocido, como lo hizo el pasado sábado en su primer informe
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El gobernador Alejandro Armenta, con una generosidad inaudita en estos tiempos de protagonistas baratos, oportunistas y advenedizos, reconoció en su primer informe de gobierno –acto protocolario que en el pasado sirvió para saciar la vanidad y aumentar el ego de sus antecesores– a Miguel Barbosa y a Sergio Salomón Céspedes como los mandatarios que colocaron los cimientos de la 4T en Puebla.
“El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta encabezó el primer tramo de este camino; recuperando la vida democrática del estado, combatiendo las viejas inercias y sentando las bases de un gobierno austero y orientado al pueblo”, fueron las palabras que para muchos detractores del fallecido exgobernador cayeron con una patada en el hígado.
Frente a Doña Rosario Orozco, a quien el gobernador saludo en lo individual con mucho afecto, y a Rosa Isela Rodríguez, a quienes la izquierda les corre por las venas y son –como lo fue Miguel Barbosa– fundadoras del movimiento lopezobroadorista, Armenta no se dejó seducir por mal llamado “día del gobernador” y tuvo la sencillez de reconocer a sus correligionarios que araron el difícil camino de Morena en Puebla.
Y es que el mandatario poblano sabe y reconoce que en Morena está su fortaleza principal y la histórica cantidad de votos alcanzada en el 2024 no fue un esfuerzo individual, sino, más bien, un logro grupal de todos aquellos fundadores, como lo fue Barbosa Huerta, que se enfrentaron a toda la furia e intolerancia del morenovallismo en el 2018.
“Tras su lamentable partida, el gobernador Sergio Salomón Céspedes garantizó la estabilidad institucional, preservó la gobernabilidad y acompañó la transición hacia una nueva etapa. Este esfuerzo permitió que hoy en Puebla podamos consolidar con plena convicción el sentido democrático de la Cuarta Transformación”, enfatizó el gobernador Armenta ante todos aquellos, como Nacho Mier y los pocos adictos a él que aún quedan, que quieren verlos enfrentados y en una guerra fría rumbo al 2027.
Nada más alejado de la realidad.
Alejandro Armenta, reiteró, fue bastante magnánimo con sus dos antecesores inmediatos, los primeros en encabezar dos gobiernos emanados de izquierda y que, como lo dijo el propio gobernador en su informe de labores, pusieron en el centro y enarbolaron las necesidades del pueblo y el espíritu democrático de la 4T.
La generosidad de Armenta sorprendió a propios y extraños, que esperaban que el titular del Ejecutivo se les fuera a la yugular a Barbosa y a Sergio Salomón con amenazas veladas o algún anuncio de investigaciones en su contra, como en su momento lo hizo el infame Rafael Moreno Valle, quien fue experto en convertir a los informes de labores en actos para engrandecer su frágil ego y sentirse “Dios en el poder”.
Si algo ha desarrollado el gobernador Armenta en los últimos años y en especial en estos primeros doce meses la frente del gobierno del estado es un enorme sentido de pertenencia al movimiento lopezobradorista al que se sumó hace cerca de una década cuando pocos apostaban por su ascenso al poder.
Alejandro Armenta formó parte de aquella primera bancada histórica de Morena en la LXIII Legislatura, que apenas y llegaba a los 35 integrantes y que tuvo que enfrentar las críticas y menosprecios del PRI y el PAN, partidos que en su enorme soberbia jamás dimensionar ni imaginaron que el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, en apenas seis años controlaría casi todo el mapa político del país.
Hoy, Armenta no solo es el líder político de Puebla y líder moral de Morena en la entidad, también es uno de los personajes más representativos de la 4T en todo el país, quien no ha traicionado los ideales del Movimiento Regeneración Nacional y siempre ha reconocido, como lo hizo el pasado sábado en su primer informe, a los líderes que construyeron las bases del partido marrón en el estado.
“La 4T nació como una ruptura del viejo régimen, no solo con sus prácticas, sino también con sus formas. Se trata ahora de construir o seguir construyendo una nueva ética desde el poder, donde el servidor público entienda que nunca está por encima del pueblo, sino al servicio de la población. Gobernar no es para tener privilegios, sino una responsabilidad profundamente humana”.
El corazón de Alejandro Armenta late a la izquierda.
De eso no queda duda.
Lo mismo que su generosidad con los líderes que cimentaron las bases de Morena en Puebla.
El “día del gobernador” se convirtió en una clase de generosidad y memoria.
Ni más ni menos.