El llamado del gobernador Alejandro Armenta –fiel a su estilo directo y contundente– a la agrupación de los Córdova Morán para sacar las manos del conflicto estudiantil que vive la BUAP y del secuestro de las instalaciones de Ciudad Universitaria
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Los Córdova Morán, esa familia que convirtió en franquicias el lucro de la pobreza en México, se topó por fin con pared en Puebla.
La horma para sus zapatos.
Durante sexenio completos, el patriarca antorchista Aquiles Córdova Morán consiguió grandes réditos económicos, políticos y sociales a través de una técnica tan antigua como el poder: el chantaje.
El llamado del gobernador Alejandro Armenta –fiel a su estilo directo y contundente– a la agrupación de los Córdova Morán para sacar las manos del conflicto estudiantil que vive la BUAP y del secuestro de las instalaciones de Ciudad Universitaria.
En la última sesión extraordinaria del Consejo Universitario, la maestra Lucerito Ludmila Flores, narró con santo y seña la forma en la que fueron cateados, como centro penitenciario del país, al ingresar a Ciudad Universitaria, asegurando que la experiencia fue intimidante y violó sus derechos.
Con la voz entrecortada y la indignación en el rostro, la profesora de la Facultad de Derecho detalló cómo los “huelguistas” que tienen tomada CU están encapuchados, equipados con radios de comunicación y cuentan con una organización bien estructurada, que incluye una cocina industrial y otros recursos.
Algo muy similar al adiestramiento y organización de los grupos de choque de Antorcha Campesina.
Cualquier reportero que hemos cubierto en el pasado las manifestaciones o mítines de esta despreciada agrupación popular, la cual está dentro de las más odiadas por los poblanos, hemo sido testigos de la organización de sus dispositivos de seguridad y la tecnología con la que cuentan para proteger a sus líderes, como Aquiles Córdova, quien cuenta con escoltas que lo vigilan día y noche.
El gobernador Armenta no se equivoca en sentenciar a los patrones de Antorcha Campesina, los cuales, durante años, han gozado de canonjías, salvedades y la permisividad de las autoridades en turno para invadir predios completos, secuestrar calles para sus ambulantes, cometer abusos con sus gruas, operar concesiones “piratas” del transporte pública, controlar mercados en los que se vende todo tipo de mercancía ilegal y hasta negociar espacios en la administración pública y puestos de representación popular.
Si alguien conoce las entrañas y las mañas de este “movimiento popular” ese es Armenta Mier, quien como exlíder del Revolucionario Institucional sabe a la perfección cómo se manejan los Córdova Morán y cuáles son sus muchos “cadáveres” escondidos en los armarios.
Las palabras del mandatario poblano no deberían ser tomadas a la ligera por los Antorchistas.
Todo lo contrario.
Y es que la BUAP es una de las instituciones que debe ser intocable y debe estar siempre limpia, como lo ha encaminado desde el inicio de su gestión la rectora Lilia Cedillo, por la importancia que tiene para la sociedad en Puebla.
Cero tolerancia y cero impunidad para Antorcha Campesina, la repudiada agrupación popular que cuenta con un largo historial delictivo que hoy busca vulnerar la autonomía de la máxima casa de estudios poblana.
Hoy se sabe que los porriles caciques Antorchistas quieren controlar las concesiones y las rutas del transporte público que llevarán a diario a cientos de estudiantes a las instalaciones de CU2, además de que su apoyo al secuestro de las instalaciones de Ciudad Universitaria tiene el claro objetivo de conseguir algún rédito político en el organigrama interno de la BUAP.
El peligro de dejar entrar a Antorcha Campesina a la Benemérita poblana es altísimo, pues se sabe que una vez enquistados ahí ese cáncer sería imposible de extirpar.
El municipio de Santa Clara Ocoyucan, los transportistas y hasta en el Congreso del estado son los ejemplos perfectos de lo difícil y casi imposible que es acabar con esta agrupación popular que se comporta como un verdadero parásito de la sociedad poblana.
“No van a sorprender al gobierno, la universidad no se toca por nadie (…) Tenemos identificadas a las personas, sabemos a qué grupos pertenecen, entonces fuera manos. Saquen las manos antes que apliquemos la ley, es un llamado respetuoso y no lo voy a volver a decir”.
El que tenga oídos, que oiga.
Un llamado que no se repetirá.
Off the record
Claro que a la diputada Graciela Palomares le asiste la razón al denunciar ante el IEE por violencia política de género a Rubí Soriano y a Carolina Fernández, quienes a pesar de su género humillaron y atacaron de forma misógina a la legisladora de Morena.
Las publicaciones hechas en X y en sus medios de comunicación desnudan un mal del que ya he hablado en este mismo espacio: el feminismo ocasional.
La crítica al cambio constante de partidos políticos por supuesto que es válida porque denota la falta de ideología e identidad, pero inferir que esto se debe a cuestiones sentimentales es un tipo de violencia de género bastante grave y más viniendo de un par de mujeres.
Y es que Rubí Soriano y Carolina Fernández siempre se escudan en su fakemismo para atacar a otras mujeres como a Doña Rosario Orozco, Olivia Salomón, Verónica Vélez, Nora Merino, Tonantzin Fernández, entre otras muchas otras políticas que han padecido sus ataques misóginos.
Tampoco se confundan con que se trata de un atentado contra la libertad de expresión.
It’s called karma.
Todo tu apoyo mujer? O sea estás de acuerdo con este tipo de violencia? Es mi deber como representante aguantarme? O es solo discurso político? pic.twitter.com/TM9iBh88bL
— Grace Palomares (@GracePalomares) March 11, 2025