El video que le dio la vuelta al país en el que se les ve a los infames Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco ignorando a la presidenta Sheinbaum por estar entretenidos en una selfie con Andy López Beltrán, con quien –al parecer– están sus lealtades, es la muestra de que la fractura interna de Morena es más profunda de lo que parece
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
La imagen habló por sí sola.
Un grupo de señores, dos de ellos enemigos declarados públicamente de la presidenta de México, le dieron la espalda a Claudia Sheinbaum mientras ella se dirigía al templete para encabezar el mitin en la plancha del zócalo convocado originalmente para fijar postura sobre la ahora fallida guerra arancelaria declarada por Donald Trump en contra de México y Canadá.
El marco no pudo ser mejor (o peor): un día después del 8M.
El video que le dio la vuelta al país en el que se les ve a los infames Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco ignorando a la presidenta Sheinbaum por estar entretenidos en una selfie con Andy López Beltrán, con quien –al parecer– están sus lealtades, es la muestra de que la fractura interna de Morena es más profunda de lo que parece.
El desdén de Sheinbaum Pardo al no detenerse a pesar de los esfuerzos de sus dos coordinadores parlamentarios en el Congreso de la Unión, los mismos que conspiraron en su contra para frenar su reforma electoral anunciada con bombo y platillo a inicios de febrero al aplazar el nepotismo y la no reelección hasta el 2030, confirma que el segundo piso de la 4T descansa en columnas hechas de barro.
Y es que en el Movimiento Regeneración Nacional existen algunos oscuros personajes, como Adán Augusto o Monreal, que prefieren habitar en el primer piso de la Cuarta Transformación, ese en el que las indicaciones son marcadas desde Macuspana, Tabasco.
Las vergonzosas disculpas públicas hechas por los legisladores adictos a los López Obrador hicieron aún más evidente que en Morena la división está en marcha y que el movimiento que se mantuvo como una máquina perfecta e infranqueable hoy está seccionado entre partes que no marchan en el mismo sentido.
Nadie ofrece disculpas o pide perdón por un error que no cometió.
El desaire en el zócalo de la CDMX por supuesto que fue un movimiento premeditado de los enemigos de la Doctora Claudia.
La fractura en el partido es una noticia que ya muchos preveían desde el momento en el que Claudia Sheinbaum recibió (si es que lo hizo) el bastón de mando de manos de López Obrador.
La presidenta a pesar de sus cortesías políticas no ha logrado que los señores que se dicen fieles a su causa se disciplinen y actúen como sus soldados y no como los de AMLO, quien tampoco ha cumplido del todo con su promesa de retirarse de la vida pública de México.
Muchos ya han advertido que el principal enemigo de Morena se encuentra frente al espejo.
Solo los morenistas pueden destruir al partido que ascendió al poder en el 2018.
La oposición integrada por el PAN y por lo queda del PRI han sido incapaces de lograr lo que los ‘machitos’ Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco sí pudieron: poner contra la pared a la presidenta de México y bloquear lo que serían sus reformas insignias del primer año de su sexenio.
¿A qué juegan los líderes de los senadores y de los diputados de Morena?
¿Con quién están sus verdaderas lealtades?
Ver: Breves para el fin de semana
¿Con los López Obrador o con Claudia Sheinbaum?
Hoy aquella frase soltada por la presidenta en el sentido de que “el pueblo no apoyará a los que se quieran reelegir o hagan nepotismo” cobra más fuerza que nunca.
Sí, “el pueblo” en realidad significa “la presidenta”.
Poco a poco las máscaras se van cayendo.
Obradoristas contra claudistas.
El Primer Piso tratando de derrumbar al Segundo.
Morena frente a su escisión.
Una novela anunciada con un final predecible.
Off the record
El pasado sábado, Puebla vivió uno de los 8M más libres y en paz de la historia.
Tanto el gobernador Alejandro Armenta como el alcalde Pepe Chedraui tomaron la muy correcta decisión de no enviar a elementos de las policías estatal a municipal a la marcha del fin de semana, la cual estuvo vigilada únicamente por visitadores, personal y la propia ombudsperson de la CDH, Rosa Icela Sánchez.
Las mujeres que marcharon por las calles de la ciudad de Puebla fueron libren para manifestarse e intervenir edificios públicos como la fuente de San Miguel, el Palacio del Ayuntamiento, la Fiscalía de Puebla y demás oficinas gubernamentales sin que fueran reprimidas por los uniformados.
Alejandro Armenta también publicó una carta en la que ofreció disculpas por todos los pendientes, abandonos, atropellos y represión de los gobiernos anteriores en contra del movimiento feminista.
Además, se comprometió a seguir protegiendo y empoderando a todas las poblanos durante su sexenio.
Un 8M que pasará a la historia en Puebla.