Gracias a la figura de los ‘pluris’, personas como Carmelita Salinas, la famosísima “Corcholata”, Cuauhtémoc Blanco, Jorge Kahwagi Macari, Ana Gabriela Guevara o María Clemente García llegaron a ocupar un escaño o una curul en el Congreso de la Unión manchando en su totalidad el cada vez menos honorable Poder Legislativo del país
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Aunque muchos opositores sistemáticos y oficiosos de la autollamada Cuarta Transformación han “pegado el grito en el cielo”, como es su costumbre, por los alcances que tendrá la reforma electoral propuesta por Claudia Sheinbaum, la realidad es que la iniciativa de la presidenta, que estará en manos del decadente Pablo Gómez, quien fue designado titular de la Comisión Presidencial para dicho proyecto legislativo, tiene un gran punto que aplaudir y reconocer: la eliminación de los senadores y diputados plurinominales.
Y es que esta figura de representación proporcional que fue creada para darle voz y voto a las minorías partidistas, así como evitar la supremacía legislativa en el Congreso de la Unión y los congresos locales, se ha tergiversado a tal grado que estos espacios han sido agandallados por perfiles impresentables, familiares, amantes y hasta personajes salidos de la picaresca mexicana.
Gracias a la figura de los ‘pluris’, personas como Carmelita Salinas, la famosísima “Corcholata”, Cuauhtémoc Blanco, Jorge Kahwagi Macari, Ana Gabriela Guevara o María Clemente García llegaron a ocupar un escaño o una curul en el Congreso de la Unión manchando en su totalidad el cada vez menos honorable Poder Legislativo del país.
En los últimos años la lista de representación proporcional también se ha convertido en el refugio para los líderes partidistas más infames de la política en México, como Alejandro Moreno “Alito”, Markos Cortés, Dante Delgado, Pedro Haces, Gerardo Fernández Noroña o Adán Augusto López, estos dos últimos grandes objetivos de Estados Unidos por sus posibles vínculos con el crimen organizado y diversos actos de corrupción.
Casos como el del propio Pablo Gómez, Ricardo Monreal, Andrea Chávez, Manuel Bartlett, Manuel Velasco, Miguel Ángel Yúñez o Néstor Camarillo también pinta a la perfección todos los vicios e infamia de la figura de los legisladores de representación proporcional, que hoy Claudia Sheinbaum quiere a bien eliminar.
Insisto, los plurinominales se han convertido en una rémora más del sistema político mexicano y están cada vez más alejados de los objetivos para los que fueron creados.
En los Congreso locales, es el caso específico de Puebla, las curules “pluris” también ha sido ocupados por personajes de la más dudosa reputación como los casos recientes de Edgar Garmendia, quien en la LXI Legislatura fingió ser una persona de origen indígena para agandallarse este espacio; Carlos Aniceto Evangelista, denunciado penalmente en Jalisco por la venta de candidaturas, Leoabardo Soto, el expresidiario Eukid Castañón, el agresor sexual Eduardo Alcántara, el presunto feminicida Javier López Zavala, entre un largo etcétera.
Las plurinominales también han servido para colar a esposas, hijos y hasta a choferes que lograron escalar en la pirámide del poder. Ahí están los casos de Daniela Mier, Rafael Micalco, Mónica Rodríguez Della Vecchia, Marcelo García Almaguer o Jonathan Collantes.
Si el veto a los nepotistas y reeleccionistas impulsado por la presidenta Sheinbaum fue un golpe durísimo a todas esas familias que han mamado por décadas del erario de los poblanos y de los mexicanos, la inminente eliminación de los plurinominales es la última estocada a esta clase política que no encuentra una forma digna de vivir que no sea a través del impuesto de todos los poblanos.
¿Qué sería de los Mier o de los Rivera Vivanco sin la figura de los ‘pluris’ o el nepotismo?
¿Qué carrera política hubiera podido construir el muy beligerante y bravucón Fernández Noroña sin sus escaños o curules sin recibir un solo voto?
No se equivoca Claudia Sheinbaum al referir que los plurinominales no son son onerosos para todos los mexicanos, sino que, también son espacios ocupados para el pago de facturas o acuerdos cupurales.
Te lo digo Adán Augusto para que lo escuches Andy López Beltrán.
“La lista de plurinominales se ha convertido, para muchos partidos políticos, en el reparto interno de puestos para las cúpulas de los partidos políticos. Nosotros que hablamos de la representación del pueblo, esa es la definición de democracia, por eso abrimos a que se discuta”, apuntó la presidente de forma temerario y sin faltarle un ápice de razón en su conferencia de prensa matutina este martes 12 de agosto.
Los chillidos y lamentos de los eternos ‘pluris’ no han sobrado.
Sus veranos por Europa o Asia ya no podrán continuar.
Sus hijos, amantes o choferes incrustados en las dietas del Legislativo tampoco.
Ahora sí tendrán que ganarse la vida como cualquier ciudadano de a pie.
Barbaridad, dijo el senador Noroña, sobre la reforma electoral de Sheinbaum.
Barbaridad, senador, es mantener por años con nuestros impuestos a personajes como usted o como los Mier con nuestros impuestos.
Eso sí es una barbaridad que pronto acabará.