Otro antecedente negativo del lopezobradorismo ‘puro’ fue la imposición del nefasto Fernández Noroña como presidente de la Mesa Directiva del Senado sin el aval de Palacio Nacional
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El grupo de lopezobradoristas puros, cuyas dos caras más visibles son Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, y Adán Augusto López, dejó ya de ser esa maquinaria inquebrantable y de una sola pieza, que soñaba al inicio de este sexenio con destronar a Claudia Sheinbaum y encubrir al vástago de AMLO como el heredero natural de la 4T para el 2030.
Sin ensuciarse las manos ni recurrir al famoso “destierro, encierro o entierro”, la presidenta Sheinbaum ha dejado claro en su primer año de gobierno que el poder no solo no se comparte, aunque tu nombre sea Andrés Manuel López Obrador, también se ejerce.
Los testaferros del tabasqueño olvidaron aquella máxima de la política que reza: nadie le gana una al presidente.
Y es que “Andy” López Beltrán y Adán Augusto, junto a sus plomeros Ignacio Mier y Gerardo Fernández Noroña, creyeron ilusamente y cegados por su soberbia que podían no solo compartir el poder con Sheinbaum Pardo, sino también, disputárselo.
Desde el Senado de la República, López Hernández boicoteó las primeras dos gran reformas impulsadas por la presidenta (la no reelección y la prohibición al nepotismo) para demostrar que sin su visto bueno no habría ninguna iniciativa presidencial que llegase a buen puerto.
El primer foco rojo al que no se le prestó la debida atención fue la ratificación a petición de López Obrador de Rosario Piedra Ibarra al frente de la CNDH a pesar de que Claudia Sheinbaum había pedido su relevo inmediato.
Otro antecedente negativo de los lopezobradoristas ‘puros’ fue la imposición del nefasto Fernández Noroña como presidente de la Mesa Directiva del Senado sin el aval de Palacio Nacional.
Mientras esto sucedía en la Cámara alta, “Andy” López Beltrán decidió emprender una inaudita campaña masiva de afiliación por todo el país para placearse de manera muy anticipada rumbo al 2030.
El mensaje hacia Sheinbaum fue más que claro: tú tienes la banda presidencial, pero no nosotros somos los dueños del Movimiento Regeneración Nacional.
Las cartas estaban echadas.
Pero, no contaron con que Claudia Sheinbaum estaba determinada a quitarse muy rápido la sombra de su antecesor de encima.
Ver: Sheinbaum, Marco Rubio, García Harfuch y…Sergio Salomón
Con una habilidad política sobresaliente y con una lectura perfecta del timming social, Sheibaum Pardo ejecutó para antes de su primer año de gobierno un plan para deshacerse de esa carga onerosa que López Obrador le imputó al final de su mandato al dejarle a sus testaferros en puestos y cargos claves del Estado.
La estrategia de la presidenta era clara: implosionar a los lopezobradorista.
Es decir, hacerlos explotar desde el interior del movimiento.
Primero, Claudia Sheinbaum los expuso como los corruptos y narcopolíticos que son. El escándalo de Hernán Bermúdez Requena y La Barredora no pudo venir de otro lado más que de Palacio Nacional para derrocar a Adán Augusto López, quien hoy es el personaje más detestable de la 4T.
Después, ella ordenó la estrategia de exhibirlos como opulentos y soberbios. Mostrarlos frente a la sociedad como lo que son: adoradores de su dios el dinero (AMLO dixit).
No fue ninguna casualidad ni algo fortuito que salieran a la luz los viajes de los hijos de López Obrador, la riqueza inexplicable de López Hernández y las propiedades no reportadas por Gerardo Fernández Noroña.
Los lopezobradoristas quedaron expuestos.
La estocada final era dividirlos.
Los testaferros de AMLO mordieron el anzuelo.
La imagen de Noroña despepitando en contra de Ignacio Mier, cuando en el 2022 el primero le alzó la mano al segundo, quien soñaba con ser gobernador de Puebla, confirmó que aquella maquinaria unida ahora era solo son piezas sueltas al azar y sin un rumbo claro.
El grupo que pensó compartir el poder se redujo a parias y huérfanos.
Sheinbaum en un año les regresó todas sus injurias y agravios.
Andy López es la imagen viva de todo el repudio y odio que generó su padre al final de su gobierno.
Adán Augusto tiene la bota en el suelo y si asoma la cabeza terminará en la cárcel, en alguna embajada en África o Asia o en algún desenlace catastrófico.
Fernández Noroña está al borde del hospital psiquiátrico.
Y Nacho Mier seguirá siendo el senador 128 que jamás pudo dejar Tecamachalco.
La implosión del lopezobradorismo está en marcha.