Las obras inconclusas tanto públicas como privadas, que estalló en la primera administración emanada del PAN, siempre levantó sospechas entre la sociedad, los periodistas, opinólogos y comentócratas que fueron críticos al régimen de Moreno Valle
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El régimen morenovallista –entre otras muchas cosas– se caracterizó por dos fenómenos que dejaron millonarios ganancias al fallecido Rafael Moreno Valle y a su grupo de colaboradores: el boom de huachicol y el boom inmobiliario.
Al estilo de Pablo Escobar, el dinero que dejó en efectivo estos dos negocios ya no era contado, sino, pesado para poder registrar las ganancias.
Mucho se ha dicho ya sobre la proliferación del robo de hidrocarburos a través de las tomas clandestinas en los ductos de Pemex, que fue solapada y avalada por el gobierno de Moreno Valle y operada por el desmemoriado Facundo Rosas, pero vale la pena ahondar más sobre el otro fenómeno mencionado en el primer párrafo de esta entrega.
La obra pública y privada, que estalló en la primera administración emanada del PAN, siempre levantó sospechas entre la sociedad, los periodistas, opinólogos y comentócratas que fueron críticos al régimen del expriista.
Tras dos sexenios, el de Melquiades Morales y el de Mario Marín, en el que la entidad poblana se estancó en desarrollo y competitividad frente a otros estados, la administración morenovallista apostó gran parte de su proyecto político a la realización masiva de obra pública.
En sus primeros dos años como gobernador de Puebla, el finado Rafael construyó el Centro Integral de Servicios (CIS), los distribuidores viales de la Calzada Zaragoza, de la UDLAP, de la Recta a Cholula, de la 31 Poniente y Bulevar Atlixco y el de Bulevar Valsequillo y Circuito Interior, además del encarpetamiento con concreto hidráulico de las principales vías y avenidas de la capital como la 31 Oriente, los bulevares 5 de Mayo, las Torres, Bulevar Atlixco y el Periférico Ecológico, entre otras muchas más.
También surgieron las famosas “Rafaocurrencias” (obras bautizadas así por la talentosa Selene Ríos) entre las que sobresalen el Museo Internacional del Barroco, el Tren Turístico Puebla-Cholula, el Teleférico, la Estrella de Puebla, Acrópolis (hoy Auditorio GNP), las ciclovías elevadas y las remodelaciones de los estadios Cuauhtémoc y el Hermanos Serdán y las tres primeras líneas del catastrófico Metrobús, conocido como Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA).
Asimismo, se pueden destacar los parques públicos como el Paseo del Río Atoyac, el Ecoparque Metropolitano, el de La Niñez, el de Los Fuertes y el de la Constancia. Al igual que los muchos hospitales públicos construidos, que eran cascarones vacíos sin médicos, materiales ni medicamentos para ofrecer un servicio medianamente adecuado para los millones de usuarios en el estado.
En total, Moreno Valle ejerció 2 mil 582 millones de pesos en seis años para obra pública.
La pregunta que cabe aquí es: ¿Cuántas de esas obras hoy son funcionales o útiles para las necesidades de los poblanos?
La realidad es que la mayoría de los proyectos de infraestructura de Moreno Valle terminaron convertidas en verdaderos “elefantes blancos” y en grandes monumentos a la corrupción.
En quince años, los poblanos hemos normalizado las obras malhechas o inconclusas no solo en el sector público, también en el privada.
Ver: Termina el paro en la BUAP
¿Cuántas torres de departamentos o residenciales verticales no conocemos que jamás se ejecutaron o que llevan años detenidas sin poder concluir las obras?
Ahí están las torres luxury Helea, Nvbola, Oaks 58 o Zavaleta Towers.
Unas ya fueron declaradas fraudes inmobiliarios y otras más como inconclusas.
Las plazas vacías o también no finalizadas son el pan nuestro de cada día.
En Lomas de Angelópolis parecen plaga.
Entre las principales cámaras de la construcción en Puebla y entre los empresarios inmobiliarios reconocidos se sabe a la perfección que el boom de obra privada en la era morenovallista sirvió como una gran fábrica de lavado de dinero de inversores de dudosa reputación, ‘factureros’, narcotraficantes y hasta de servidores públicos.
El caso más sonado fue el de Blueicon Stocks, propiedad del empresario Adolfo “Fito” Hernández Martínez, que en el 2016 fue investigada por la Secretaría Hacienda y la PGR por operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) y un año más tarde por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) por fraude, ya que la firma no contaba con valores inscritos en el Registro Nacional de Valores (RNV); es decir, no contaba con los requerimientos necesarios para emitir títulos de propiedad.
Hoy nos encontramos frente a otro escándalo de la misma magnitud: la ineficiente y muy mal planeada Línea 4 del Metrobús, que corre por el Periférico, desde Puebla hasta Cuautlancingo, para la que se invirtieron casi mil 500 millones de pesos.
La obra no está concluida, es un caos en planeación y se perfila para ser otro “Elefante Blanco” que heredó el gobernador Alejandro Armenta.
No por nada el mandatario poblano ya ordenó a su gabinete una investigación a fondo y no quitarle la mira de encima a este proyecto tan controversial realizado por Sergio Salomón Céspedes.
Se asoma apenas la punta del iceberg.
La Línea 4 del RUTA se sumará al Distribuidor Atlixcáyotl, el de la Central de Abasto, el de Amalucan, el de Ejercito de Oriente, el de Cúmulo de Virgo y el de Osa Mayor que han sido condenados por los poblanos como inservibles y poco funcionales.
En Puebla debemos dejar ya esa mala costumbre de ver como normales las obras inconclusas o malhechas.
No es normal tener como paisaje castillos, varillas y columnas en ruinas a punto de caerse y grafiteadas.
Por favor.
Off the record
Otro tema que no tarda en salir a la luz es la historia oculta en la edificación de la nueva sede del Congreso del estado, pues cada día salen más vicios ocultos por las personas que verdaderamente ejecutaron la obra.
Y es que no solo el tema del “pago” o “comisión” tiene en un gran descontento a uno de los actores de este culebrón, también las auditorias y hasta posibles sanciones que le endosaron de manera onerosa a éste.
O al menos eso es lo que se dice.