El exgobernador de Puebla, Mario Marín, fue trasladado otra vez a su domicilio como parte de una medida cautelar otorgada por un juez federal dentro del proceso que enfrenta por violaciones a derechos humanos en agravio de la periodista Lydia Cacho.
De acuerdo con reportes recientes, el exmandatario dejó el penal del Altiplano, en el Estado de México, para continuar su proceso bajo vigilancia en una vivienda ubicada en la zona de Xilotzingo, en la capital poblana.
No es la primera ocasión en que obtiene este beneficio. En 2024 ya había sido sujeto a prisión domiciliaria durante varios meses, medida que posteriormente fue revocada, lo que derivó en su reingreso a un centro penitenciario federal.
Amparo abre la puerta a nueva medida
Información difundida por el periodista Arturo Luna señala que la defensa del exgobernador obtuvo un amparo recientemente, lo que permitió modificar su situación jurídica mientras continúa el litigio.
Sin embargo, el recurso aún podría ser impugnado por la parte acusadora. En caso de no presentarse una inconformidad legal, la resolución quedaría firme.
El proceso contra Marín deriva de hechos ocurridos en 2005, tras la publicación del libro Los Demonios del Edén, donde se documenta una presunta red de explotación infantil con posibles vínculos políticos y empresariales.
A raíz de esa investigación, Lydia Cacho denunció haber sido víctima de detención arbitraria y tortura, lo que dio origen a un caso que ha tenido repercusiones a nivel nacional e internacional.