El famoso “Estamos mal, pero vamos bien”, de Menem, bien podría encajar a los planes políticos que muchos de los actuales presidentes municipales ya tienen con miras a la elección intermedia del 2027 en la que se renovarán las 217 alcaldías del estado
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Corrían los primeros meses del gobierno de Carlos Menem cuando el presidente de la Argentina acuñó una frase que pasaría a la historia por lo jocosa, pero también con una síntesis y significado profundo para el quehacer público, que hoy encaja perfecto en las ambiciones desmedidas y precoces que ya muestran algunos presidentes municipales por reelegirse tres años más en el 2027.
“Estamos mal, pero vamos bien”, dijo por primera vez en 1990 el entonces presidente de la Nación de la Argentina, cuando la economía se derrumbaba, en plena hiperinflación y después de la confiscación de ahorros del Plan Bonex (Bonos Externos), además de que el país la hiperinflación con la que inició su gobierno un año antes no cedía.
A pesar de dichos como el antes mencionado, Menem, conocido como “el Caudillo Riojano”, logró ganarse el respaldo de la muy golpeada sociedad argentina a tal grado de convertirse en el presidente que más tiempo ha detentado la jefatura de Estado constitucional argentina en modo continuo, por 10 años, 5 meses y 2 días.
Además de esto, Carlos Saúl logró formar el movimiento ideológico conocido como el “menemismo”, que se caracterizó por una ideología más de derecha, con privatizaciones y apuestas por la inversión extranjera.
El famoso “Estamos mal, pero vamos bien”, de Menem, bien podría encajar a los planes políticos que muchos de los actuales presidentes municipales ya tienen con miras a la elección intermedia del 2027 en la que se renovarán las 217 alcaldías del estado.
Para nadie es un secreto que las ciudades y cabeceras municipales más importantes del estado se encuentran en una severa crisis de gobernabilidad y pobreza de los servicios públicos ofrecidos como bacheo, pavimentación, ambulantaje, alumbrado y seguridad pública.
No por nada el gobernador Alejandro Armenta se ha tenido que meter de cuerpo completo en estas localidades con los programas de bacheo, las faenas y tequios y las obras comunitarias para poder revertir las muchas inconformidades que los ciudadanos tienen hacia sus alcaldes y sus administraciones.
Tampoco se equivoca el mandatario poblano al pedir a los 217 ediles del estado a salir de sus oficinas y acercarse a la ciudadanía antes que pensar en sus reelecciones.
En pocas palabras, Armenta les dijo: “primero den resultados y luego alcen la mano para el 2027”.
Y es que hasta ahora los resultados entregados por la mayoría de los y las presidentes municipales, quienes se aproximan ya a su primer año de gobierno, han sido pobres, por decir lo menos.
Con sus contadas excepciones, los actuales alcaldes han quedado muchísimo a deber.
Esta no es la primera vez que el gobernador Armenta enfatiza en la necesidad de que las autoridades regresen a las comunidades, inspectorías, rancherías y juntas auxiliares para conocer las necesidades de la población.
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Vaya que si alguien sabe la importancia del territorio ese es el mandatario poblano.
En cuanto a las y los “adelantados”, Armenta Mier también fue bastante duro al pedir que antes de pensar en el 2027 “le cumplan al pueblo” con lo prometido en las elecciones del año pasado.
“A todos que se pongan a trabajar, que caminen, como decía el presidente Andrés Manuel López Obrador, caminar, servir, aplicarse y cumplir con sus obligaciones”, aseguró Alejandro Armenta en una de sus mañaneras recientes.
Insisto, el gobernador no se equivoca en su llamado a los y las “soñadoras”.
Tal parece que lo dicho por Carlos Menem, que le da el título a esta entrega, es la hoja de ruta de muchos de los alcaldes, quienes han hecho un trabajo bastante mediocre hasta ahora.
Creen, ilusamente, que lo que no cumplieron o no pudieron hacer en estos tres primeros años, ahora sí lo van a lograr en un segundo trienio.
“Estamos mal, pero vamos bien”.
O eso es, al menos, lo que ellos creen.