Diez años. Diez años duró la persecución que sufrió y padeció Alejandro Armenta en la que estuvo involucrado toda la estructura del estado para intentar acabar con la carrera política del que ahora es el titular del Ejecutivo poblano y que fuera exsecretario de Desarrollo Social al final del sexenio 2005-2011.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
La respuesta del gobernador Alejandro Armenta fue contundente y sin margen de negociación.
Y es que la petición del emisario, uno de primer nivel y de la esfera nacional de la 4T, no contempló que el hoy mandatario poblano fue brutalmente perseguido, espiado y asediado por el morenovallismo.
“Que se defienda sola y aclare las observaciones que encontramos así como yo lo hice durante 10 años. Ella armó mi expendiente para meterme a la cárcel. Si no incurrió en ningún delito no tiene de qué preocuparse”, fueron más o menos las palabras con las que Armenta dio portazo a la solicitud que salió a flote en una de las muchas reuniones que han tenido ambos personajes.
Por todos los medios, tanto legales, judiciales, políticos, administrativos y mediáticos, el siniestro Rafael Moreno Valle y sus esbirros intentó acabar con Armenta Mier durante el ignominioso régimen que sumió a Puebla en una era de intolerancia, temor y polarización.
Diez años. Diez años duró la persecución que sufrió y padeció Alejandro Armenta en la que estuvo involucrado toda la estructura del estado para intentar acabar con la carrera política del que ahora es el titular del Ejecutivo poblano y que fuera exsecretario de Desarrollo Social al final del sexenio 2005-2011.
Las vueltas que da la vida.
El pasado 9 de diciembre, los periodistas Alejandro Mondragón y Valentín Varillas publicaron un explosivo reportaje en el portal de noticias Status Puebla en que se dio cuenta de una lista de 22 exfuncionarios de los gobiernos de Miguel Barbosa y de Sergio Salomón Céspedes, y 16 ediles cercanos a los dos exmandatarios antes mencionados, quienes serían investigados por la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno y la Auditoría Superior del Estado de Puebla.
Días más tarde, José Luis García Parra, el poderoso coordinador del gabinete del gobierno del estado, confirmó dicha lista de los punzantes colegas y amplió la información al aclarar que no son 38 los servidores públicos investigados, sino, más de cien y de todas las administraciones anteriores a la presente.
En esta lista tan variada que incluían desde exsecretarios del gabinete, constructores, empresarios y asesores un nombre saltó por su participación en primer rol en la cacería del gobernador Alejandro Armenta: Patricia Leal Islas.
Como contralora del gobierno del estado en la infame era morenovallista, Paty Leal, quien en la administración de Céspedes Peregrina, fungió como una poderosa asesora de los temas financieros del gobierno del hoy titular del INM, fue la encargada –como bien lo recordó Alejandro Armenta– de armar “sacos a la medida” en contra de exfuncionarios de la gestión de Mario Marín.
Alejandro Armenta, Javier García Ramírez y Alfredo Arango fueron los primeros protagonistas de estos expedientes armados de forma exprés y sin ningún sustento legal con los que Moreno Valle puso la bota en el cuello a todos los alfiles de Marín Torres y con los que demostró en sus primeros días de administración que era capaz de corromper a todas las instituciones del estado con tal de saciar sus ambiciones personales, complejos y sed de venganza.
La historia la conocemos todos: Arango terminó preso por más de dos años por el delito de enriquecimiento ilícito; García Ramírez tuvo que poner tierra de por medio y estuvo prófugo durante todo el régimen morenovallista; y Armenta no se dobló y logró defender su honor y su inocencia en todas las instancias en las que fue denunciado.
Insisto, la larga defensa del hoy gobernador de Puebla duró una década completa. Una década de desgaste, de presiones, de estrés, de batallas legales, por un expediente armado con las vísceras por Paty Leal.
“Que se defienda sola y aclare las observaciones que encontramos así como yo lo hice durante 10 años”.
La frase del gobernador Armenta es tan brutal como demoledora.
Los morenovallistas –cosa curiosa de la vida– se sintieron “Dios en el poder”, como aquella frase que inmortalizó Mario Marín en el contexto del affaire con Lydia Cacho.
Olvidaron muy rápido aquella máxima de la política que reza así: “las reses de hoy serán los carniceros de mañana”.
Y sí: todo en el marco de la legalidad.
Ni perdón ni olvido.