Es más, los vínculos del “Comandante H” con la entidad poblana van más allá de la llegada de su grupo criminal al estado, pues el exfiscal Gilberto Higuera fue quien en el 2006 como subprocurador de la entonces PGR lo detuvo por primera ocasión
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Aunque los “puros” del lopezobradorismo lo nieguen, claro que Adán Augusto López está solo.
Y es que ni sus ahijados políticos, benefactores y cómplices, como Andrea Chávez, Ignacio Mier, Rubén Rocha o Sergio Gutiérrez Luna, han dado la cara por su siniestro padrino y, por el contrario, han escondido la cabeza como su vilipendiado mentor.
Desde Palacio Nacional se ha ordenado dejar en la orfandad al nefasto coordinador de los Senadores de Morena.
Hábil en sus formas y con una gran lectura de las circunstancias internacionales, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sabido aprovechar la caída de López Hernández hacer un tiro de tres bandas: primero, saciar un poco la sed de sangre de Donald Trump; segundo, sacudirse a uno de sus principales conspiradores y enemigos; y tercero, quitarse el yugo de Andrés Manuel López Obrador, quien debe entender ya –por las buenas o por las malas– que “uno solo hay una”.
La caída de Adán Augusto López tiene algo de justicia poética.
Desde que asumió en 2021 la secretaría de Gobernación, López Hernández se convirtió en el principal corruptor de las instituciones del Estado mexicano, operó con malicia desde el Congreso de la Unión, utilizó a la UIF y a la FGR para sus oscuros intereses, junto con sus muy limitados alfiles, entre los que destaca Nachito Mier, se sintió Dios en el poder y cegó de poder y soberbia, además de aliarse con los principales líderes del Crimen Organizado.
Por su puesto que Adán Augusto está solo.
Cada vez que da una declaración en medios de comunicación o fija una postura pública, López Hernández cabe más profundo su tumba política.
El senador miente como respira.
En una de sus más recientes declaraciones, el extitular de la Segob dijo, con una desfachatez total, que no conocía a “La Barredora”, el grupo criminal que comandó su exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, prófugo de la justicia por presuntamente tener vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otros grupos delictivos relacionados con el huachicoleo, extorsión, venta de drogas, ejecuciones y secuestro en Tabasco y sus límites con Veracruz y Chiapas.
Además de que su declaración es torpe y estúpida, pues él mismo se exhibe como un ignorante cuando debía serla segunda persona, después del presidente, más enterada de todos los asuntos del país, Adán Augusto se muestra como un mitómano y cara dura.
No hay forma que López Hernández no supiera en qué estaba metido Bermúdez Requena, su mano derecha desde hace más de 30 años, ni que tampoco sepa qué es “La Barredora”, la cual hasta tiene presencia en Puebla.
Es más, los vínculos del “Comandante H” con la entidad poblana van más allá de la llegada de su grupo criminal al estado, pues el exfiscal Gilberto Higuera fue quien en el 2006 como subprocurador de la entonces PGR lo detuvo por primera ocasión.
Ver: Armenta hace corte de caja de su primer semestre de gobierno
El periodista Salvador García Soto, cuya pluma es referencia obligada, en su columna del martes titulada ¿Quién recomendó al comandante H? en la que hace un revelador recuento de la añeja y cómplice relación entre Adán Augusto y Bermúdez Requena hace mención a la aprehensión de Hernán ejecutada por el exfiscal poblano.
“Pero después de 2001, Adán renuncia al PRI para sumarse al PRD, mientras que Bermúdez continúa colaborando en el gobierno de Andrade, donde fue subsecretario de Prevención y Readaptación Social. Según la revista Proceso, cuando tenía ese cargo, el 12 de junio de 2006, Requena fue detenido por agentes de la SEIDO de la PGR, al ser involucrado en el caso de la ejecución de Ponciano Vázquez Lagunes en el municipio de Huimanguillo.
El funcionario tabasqueño estuvo arraigado durante 11 días y fue liberado al no encontrarse pruebas en su contra, según informó entonces el subprocurador de PGR, Gilberto Higuera Bernal. Cuando lo detuvieron, dice Proceso, Hernán Bermúdez estaba cenando en un restaurante de Villahermosa con Cirilo Vázquez Lagunes, el llamado cacique del sur, a quien asesinaron cuatro meses después”.
Hasta aquí la necesaria cita.
Si alguien ya sabía el historial criminal, que dice convenientemente desconocer Adán Augusto López, ese es Gilberto Higuera, hoy funcionario del INM con Sergio Salomón Céspedes.
Si la presidenta Sheinbaum quiere saber más sobre todos los añejísimos vínculos con el Crimen Organizado de Adán Augusto López y del “Comandante H” que busque a Higuera Bernal.
Insisto, la caída de López tiene algo de justicia poética.
¿En dónde están aquel soberbio secretario que pensó que podía ser presidente de México y que podía poner o quitar gobernadores?
De Bucareli al Altiplano en tan solo tres años.