Armenta buscará impulsar a sus más cercanos colaboradores y a su nueva camada de políticos y políticas jóvenes para cargos de elección popular
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El año que está próximo a empezar estará marcado por dos sucesos que definirán el futuro político al corto plazo del grupo que ha venido conformando el gobernador Alejandro Armenta desde el inicio de su administración.
El 2026 será el preámbulo de las elecciones intermedias, tanto a nivel local como a nivel federal y también será un periodo en el que el mandatario poblano buscará consolidar su proyecto de estado y su estilo propio de gobernar, el cual ha sido marcado en su primer año por la nula tolerancia a la corrupción e ineficiencia, la confrontación directa en contra de todos aquellos detractores de su persona y gestión y la continuación del saneamiento de las finanzas de la entidad.
En el apartado político, el próximo año también servirá como un termómetro para medir la influencia que Armenta Mier tiene al interior de Morena, en la cúpula nacional de la 4T y la confianza que le tiene o no la presidenta Claudia Sheinbaum y su grupo compacto.
En cuanto a lo electoral, el gobernador Armenta buscará impulsar a sus más cercanos colaboradores y a su nueva camada de políticos y políticas jóvenes para cargos de elección popular como la presidencia municipal de Puebla, las alcaldías de San Andrés y San Pedro Cholula, y otras importantes comunas como las de Tehuacán, San Martín Texmelucan, Zacatlán, Atlixco o Teziutlán, además de hacerse de todas las candidaturas por las 26 diputaciones locales por el principio de mayoría relativa y gran parte de las 16 federales, con el visto bueno –claro– de la presidencia de la República.
También, Alejandro Armenta, como así sucedió en el 2024, tendrá la mayoría de las postulaciones y suplencias de Morena por las 15 diputaciones locales de mayoría proporcional. En el pasado proceso, el entonces abanderado morenista colocó a sus incondicionales en la lista plurinominal inscrita ante el IEE, como los casos de José Luis García Parra, Laura Artemisa García o Samuel Aguilar Pala, todos ellos integrantes de su gabinete.
Y es que lo que está en juego en los próximos comicios intermedios no es menor: primero, Armenta se enfrentará a su gran referéndum como gobernador; segundo, medirá la fuerza de su grupo político al mandarlos a competir en las urnas, gastar suela y medirse rumbo a la sucesión del 2030; y tercero, de los resultados de la elección intermedia depende la consolidación o no de su administración.
Un resultado adverso para el gobernador Armenta encendería los focos rojos justo a la mitad de su sexenio ante una eventual reconfiguración de la oposición partidista, la cual hoy luce bastante debilitada y sin un rumbo claro.
Ni al PAN, mucho menos al PRI, tampoco a Movimiento Ciudadano se le ven opciones reales para plantarle cara a Morena y al gobernador Armenta. Pero, nada está escrito aún.
En cuanto a lo político, Alejandro Armenta en el 2026 intentará consolidarse como el gran y único jefe del estado. A lo largo de su primer año de gobierno, el exsenador gobernó en solitario, con un poderos absoluto y una oposición ausente; el esbozo más cercano a una resistencia vino –de manera increíble– por parte de su primo hermano, el senador Ignacio Mier, quien desde las sobras y fiel a sus ‘moditos’, intentó desestabilizar y conspirar en contra del titular del Ejecutivo poblano.
También, se verá si Armenta tiene influencia y es bien visto por la presidenta Claudia Sheinbuam, quien hasta hoy ha demostrado que el gobernador poblano está en sus afectos y es considerado como una pieza clave de la 4T en el país.
Si el mandatario poblano logra imponer a Laura Artemisa o a José Luis García como la o el próximo candidato de Morena a la presidencia municipal de Puebla estará más que claro que Armenta Mier tiene una gran influencia en el núcleo del partido lopezobradorista, además de que Sheinbaum le tiene una gran confianza para sacar adelante, una vez más, las elecciones en Puebla.
Así, el gobernador Armenta cierra este 2025 e inicia el 2026 en pleno ascenso al zenit del poder en Puebla con la inequívoca intención de arrasar, como sucedió en el último proceso electoral, en los comicios del 2027.
En el último trimestre del próximo año tendremos la definción del abanderado de Morena en la Angelópolis y sabremos mucho de lo que nos espera para la sucesión del 2030.
La importancia del año preelectoral es muchísima.
Armenta va por todas las canicas en el 2026