Hoy, la cruzada que el gobierno de Alejandro Armenta ha emprendido en contra de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre no es más que un acto de plena justicia para acabar con toda una estructura cimentada en la ilegalidad y al margen de la ley.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Fue en su estadía de dos años en el Cefereso No.1, mejor conocido como Penal de Almooya, cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán encontró en Rubén Sarabia “Simitrio” a su guía moral.
El famoso líder del Cártel de Sinaloa, quien en ese entonces comenzaba a forjar su leyenda como el narcotraficante más poderoso del mundo, fue vecino de celda de Simitrio Tzompazquelitl Citla, quien fungió como una especie de maestro del “agricultor” detenido por primera vez en en el puente internacional del Talismán, sobre el Río Suchiate, en Guatemala el 11 de junio 1993.
La serie biográfica “El Chapo”, producida por Netflix, en uno de su capítulos de la primera temporada detalla la estrecha relación entre Guzmán Loera y Sarabia Sánchez, a quien el líder narcotraficante llamada “Profe” por los libros que el líder de la UPVA 28 de Octubre le obsequiaba de manera recurrente.
Cuatro años antes, el 4 de julio de 1989, Simitrio había sido detenido en la Ciudad de México por al menos 30 policías judiciales sin orden de aprehensión, acusado por el gobierno del priista Mariano Piña Olaya por posesión de armas, narcotráfico y asociación delictuosa.
Del Penal de San Miguel, en Puebla, fue trasladado a Almoloya, en donde conocería y adoctrinaría al “Chapo” Guzmán en la ideología socialista y la lucha de las clases sociales.
El pueblo reprimido por el gobierno y los poderosos.
La eterna historia de “Los de abajo”.
Los pobres como botín político.
Tras su fuga del Penal de Puente Grande, en Jalisco, en 1995, Joaquín Guzmán se convirtió en una especie justiciero social al entregar dinero en efectivo, comida, materiales de construcción, escuelas y hasta casas a las personas que se lo solicitaban para crear así una especie de apoyo ciudadano de los más necesitados con el objetivo de ocuparlos como escudo ante cualquier embate del gobierno, como así se lo enseño “El Profe” Simitrio durante sus días en Almoloya.
Simulación en esencia pura.
Sí, para nadie es un secreto que la lucha en contra de la desigualdad social y la deuda pendiente con los pobres es solo el pretexto de organizaciones como la 28 de Octubre o Antorcha Campesina para enriquecer a sus líderes y dotarlos de un manto protector de impunidad ante sus negocios ilícitos solapados por los gobernantes en turno.
Hoy, la cruzada que el gobierno de Alejandro Armenta ha emprendido en contra de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre no es más que un acto de plena justicia para acabar con toda una estructura cimentada en la ilegalidad y al margen de la ley.
No hay un solo ingreso de la 28 de Octubre que sea lícito y legal.
Veamos.
La organización que encabeza Simitrio se fondea gracias a las cuotas de los vendedores ambulantes (negocio informal), franeleros y viene viene (negocio ilegal), taxis y rutas del transporte público piratas (negocio ilegal, informal y abusivo), así como presuntos actos de narcomenudeo, prostitución y pornografía en los pasillos del Mercado Hidalgo, en donde, incluso, se han encontrado osamentas, ordeña de ductos de Pemex y fosas clandestinas.
El operativo en contra de todos los negocios ilegales de la administración de Armenta Mier, insisto, no es más que un acto de justicia plena.
La recuperación del estacionamiento de los estadios Cuauhtémoc, Hermanos Serdán y del Auditorio GNP, que por años estuvo secuestrado por la 28 de Octubre la cual imponía cuotas onerosas y ridículas para el uso de este espacio público, no es más que la muestra clara de lo que antes planteado.
Lo mismo sucede con la prohibición y clausura de sus taxis y rutas piratas que circulaban por Lomas de Angelópolis y el Periférico Ecológico.
En su defensa, Simitrio Tzompazquelitl Citla no pudo mencionar un solo negocio que sea legal o que esté bien constituido ante la ley.
Ni uno solo.
El gobernador Armenta no se equivoca al recordarle al otrora guía moral del “Chapo” Guzmán sus prebendas, cochupos y acuerdos con el infame Rafael Moreno Valle, de quien “El Profe” se dijo primero perseguido y luego terminó en aliado como muchos otros presuntos delincuentes.
“¿Quiénes crecieron durante el morenovallismo? Ellos ¿Quiénes participaron en las campañas electorales? Ellos. ¿Quién se enfrentó al morenovallismo para denunciar el saqueo en el Museo Barroco y fue perseguido por la Fiscalía? Su servidor”, fueron las palabras de Armenta que le regresaron la memoria a Simitrio.
Así como el 28 de octubre de 1973, cuando el alcalde Luis Velázquez Lapuente, ordenó el destierro del Centro Histórico de los vendedores ambulante comandados por los Sarabia, Armenta tiene una cita con la historia.
Sí, la 28 de octubre, los Sarabia y Simitrio son “políticos y operaban bajo esos intereses”.
De luchadores sociales tienen muy poco.
Y mucho de desmemoriados.