Alejandro Armenta, 35 años después, encabezó su primer Grito de Dolores como el titular del Ejecutivo local con su propio sello.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El Grito de Independencia que encabezó el gobernador Alejandro Armenta la medianoche del pasado lunes no fue su primero, pero seguro fue el más emotivo y representativo hasta ahora para el matamorense.
Como ya lo ha mencionado en otras ocasiones, ser gobernador de Puebla es su sueño cumplido y por lo que ha trabajado los últimos 30 años.
Hace unas semanas al brindar los primeros detalles de las fiestas patrias que el gobierno ofrecería en conjunto con el Ayuntamiento de Puebla, el mandatario poblano nos compartió a un grupo de periodistas una anécdota que se remonta a sus inicios en la administración pública en el municipio de Acatzingo.
Antes de ser alcalde de este localidad de 1993 a 1996, Armenta Mier, a la sazón presidente del Comité Deportivo Municipal, dio su primer Grito de Dolores en 1990 en representación del entonces edil Óscar Emilio Carranza León.
Seguro que aquel joven de 21 años se imaginó algún día en hacer la misma arenga ahora como gobernador del estado.
Alejandro Armenta, 35 años después, encabezó su primer Grito de Dolores como el titular del Ejecutivo local con su propio sello.
Y es que justo en el momento más bajo y sombrío de la imagen de Morena por los excesos, opulencia y hipocresía de sus vacas sagradas, como Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña o “Andy” López Beltán, el gobernador Armenta regresó a ese mandamiento que rige la vida pública de la 4T: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
Sin diferencia de clases ni cercos de seguridad exagerados, Alejandro Armenta encabezó las fiestas del 15 y 16 de septiembre con la consigna de estar cercano al pueblo, ese que el pasado 2 de junio del 2024 lo llevó a consagrarse como el candidato más votado en la historia de Puebla.
Con un protocolo diferente, el mandatario poblano, antes de arribar al Palacio del Ayuntamiento de la Angelópolis, se dio el tiempo de convivir con las miles de personas que se dieron cita en la plaza de armas del zócalo de la capital para vivir las fiestas patrias y escuchar al cantante Julión Álvarez.
Lejos de la soberbia de otros gobernadores que jamás volvieron a estrechar las manos de sus votantes, Alejandro Armenta sabe que una de sus principales fortalezas está –precisamente– en el pueblo.
Como pocos políticos, el gobernador conoce todos los rincones del estado, desde mercados, panteones, fondas económicas, capillas, cooperativas, parques y plazas públicas.
El Grito de Independencia del pasado lunes fue por y para el pueblo.
Este15 de septiembre diferente inició con una cabalgata que partió del Congreso del estado y que recorrió la zona de Los Fuertes. Ahí, el mandatario poblano pudo comenzar con la convivencia con los poblanos que más tarde se darían cita en el primer cuadro de la ciudad.
Ya en la noche, Armenta vitoreó a los héroes que dieron libertad a México en 1810: Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Ignacio Allende, Juan Aldama, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria.
“¡Que vivan cada uno de ustedes que honran a Puebla todos los días con amor, honestidad, trabajo y esfuerzo!”, fue una de las frases con las que Alejandro Armenta le dio su toque personal al Grito de Dolores.
Dentro de sus vítores, el mandatario no olvidó a los pueblos originarios, el pasado prehispánico de Puebla, así como los migrantes y a las mujeres.
Un “viva” para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, tampoco pudo faltar.
Así, Alejandro Armenta volvió a dar un Grito de Dolores 35 años después ahora como gobernador de Puebla.
El mandatario poblano inicia el último trimestres de su primer año de gobierno con la ruta clara de que el pueblo es la base de su proyecto de estado.
Un grito fuera de protocolos exagerados y bastante terrenal.