Este modelo económico, diseñado por el propio Rafael y ejecutado por su operador financiero Roberto Moya, no solo financió el frustrado sueño presidencial del fallecido expriista, sino que, también llenó las cuentas del fallecido exgobernador de miles de millones de pesos de los impuestos de los poblanos.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Uno de los puntos –tal vez el más importante– en el que Alejandro Armenta puso mayor énfasis el pasado sábado durante su primer informe de labores como gobernador de Puebla fue el “freno al saqueo del estado”, como el llamó a la infame deuda pública heredada por Rafael Moreno Valle, misma que se pagaría hasta dentro de 25 o 30 años.
En apanas 12 meses, el gobernador Armenta logró renegociar los pasivos del Museo Internacional del Barroco, deuda que ascendía a casi 10 mil millones de pesos por la construcción, mantenimiento y operación del gran “elefante blanco” del morenovallismo.
Fue en junio pasado cuando el propio mandatario poblano informó sobre la firma del Convenio para la Terminación Anticipada del contrato del MIB, la cual permitió que el gobierno dejase atrás una deuda de más de 10 mil millones de pesos impuesta mediante un contrato leonino muy bien planeado por Moreno Valle para saquear las arcas del estado por décadas enteras ya sin ostentar la titularidad del Ejecutivo poblano.
Este modelo económico, diseñado por el propio Rafael y ejecutado por su operador financiero Roberto Moya, no solo financió el frustrado sueño presidencial del fallecido expriista, sino que, también llenó las cuentas del fallecido exgobernador de miles de millones de pesos de los impuestos de los poblanos.
Los famosos PPS y APPS, utilizados para la construcción del Barroco, las plataformas de Audi y el Centro Integral de Servicios (CIS), no era más que deuda disfrazada y un escandaloso esquema para lavar el dinero público y engrosar las carteras de Moreno Valle y sus benefactores durante al menos 20 años tras culminar su sexenio.
En su momento como diputado federal y senador de la República, Armenta Mier ventiló estos negocios del morenovallismo en ambas Cámaras del Congreso de la Unión, lo que le llevó a ser perseguido, asediado y hasta amenazado por los personeros de Moreno Valle.
Una de las primeras acciones de Armenta ya como gobernador de Puebla fue, precisamente, diseñar una estrategia legal para cancelar la muy onerosa e infame deuda heredada por el gobierno morenovallista.
El primer logro fue la ya mencionada cancelación de la deuda del Museo Barroco. El acuerdo, alcanzado con la empresa Hermes Infraestructura, permitirá que el estado pague únicamente 2 mil millones de pesos, con lo cual se cancela la carga que se proyectaba hasta el año 2039.
Por fin, el MIB pasó a ser formalmente propiedad de Puebla.
Ahora llegará el turno del CIS, de Angelópolis.
Y es que, el gobernador Armenta anunció el pasado lunes que su gobierno entrará en moratoria de pagos por la deuda heredada de siete mil millones de pesos, por la construcción del Centro Integral de Servicios, otra de las grandes obras de Moreno Valle con la que se lavaron y ‘jinetearon’ dineros del estado.
“Me voy a declarar en moratoria y si me destituyen, que me destituyan”, fue la durísima frase con la que el mandatario poblano advirtió una nueva batalla ahora conta la familia Abed para que la entidad deje de pagar la deuda de esta obra morenovallista, que formó parte del modelo económico con el que el panista saqueó al estado.
Durante su primera mañanera del segundo año de labores, Alejandro Armenta tildó a la deuda del CIS como “inmoral” e “incorrecta”. Además, informó que la secretaria federal de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien fue la representante del gobierno de la República durante el informe del fin de semana, conoce bien el tema.
Del 2012 a la fecha, el gobierno de Puebla –como sucedía con el Barroco– ha pagado por el CIS un total de 2 mil 617 millones de pesos y quedan aún por pagar más de 4 mil 300 millones de pesos.
De ese tamaño es la infamia morenovallista.
No se equivoca Armenta Mier en apuntar directamente a los gobiernos pasados del PAN y el “viejo régimen” de haber permitido este “saqueo” a las finanzas estatales, cuestionando con qué “calidad moral” y “cinismo” pueden defender o hablar de corrupción quienes fueron responsables de estas decisiones.
Sí, el gobernador de Puebla está poniendo un “freno” al saqueo del estado que inició Moreno Valle.
Llevamos casi diez años desde que el fallecido Rafael dejó el gobierno, pero sus decisiones, así como su desmedida ambición de poder y dinero, siguen constándole a todos los poblanos miles de millones de pesos.
Ni perdón ni olvido.