No se cumplieron 200 días de gobierno, en la cabeza del mandatario poblano quedan 1991 para seguir caminando el estado, acabar con la onerosa y vergonzante herencia que dejó el morenovallismo y seguir consolidando un ambicioso plan de estado en conjunto con la federación y la presidenta Claudia Sheinbaum
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En un encuentro reciente con una decena de periodistas y una de las personas más cercanas a Alejandro Armenta, quien ha caminado hombro a hombro con el hoy gobernador desde hace más de veinte años, éste nos comentaba que la costumbre de contar en regresivo los días que le restan a la actual administración ya la tienen todos –o la mayoría– de los colaboradores del oriundo de Izúcar de Matamoros.
Este es un hábito inusual entre la actual clase política tan banal y hueca, que se ufana y festina por cumplir 100 días, un año, dos o tres de trabajo, como si esto fuera algo extraordinario entre una clase trabajadora, la mexicana, que se puede jubilar luego de 40 o 50 años de laborar ininterrumpidamente para “gozar” (sí, entrecomillado), una vida hasta los 60 o 70 años sin la necesidad de ir a una oficina de lunes a viernes por ocho horas.
Armenta Mier no ve días cumplidos, sino más bien, días por venir.
No se cumplieron 200 días de gobierno, en la cabeza del mandatario poblano quedan 1991 para seguir caminando el estado, acabar con la onerosa y vergonzante herencia que dejó el morenovallismo y seguir consolidando un ambicioso plan de estado en conjunto con la federación y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esta misma dinámica ya está más que impregnada en su círculo compacto que todos los días al despertar miran ese conteo regresivo.
Lo mismo pasa con los colaboradores que se han ido sumando en los últimos años al proyecto de Armenta y que hoy ocupan alguna cartera del organigrama estatal.
En estos 1991 días por venir o en estos 200 días cumplidos, el gobierno de Alejandro Armenta puede presumir un trabajo incansable a favor de todos los poblanos, desde los más pequeños, quienes está siendo apoyados en sus estudios y en sus disciplinas deportivas como en los Juegos Deportivos Nacionales Escolares; hasta las madres solteras, emprendedoras y todas las mujeres con la instalación ya de 18 centros en los que se garantiza que todas las poblanas tengan un espacio seguro y libre de violencia.
El primer semestre de Armenta Mier al frente del Ejecutivo poblano también destaca por el inicio del programa de “Obra Comunitaria” y las giras en la capital y el interior del estado, el cual contará con un presupuesto extraordinario de mil millones para este año y se enfoca en proyectos de infraestructura y desarrollo social, priorizando la participación ciudadana y la transparencia.
Un dardo envenenado para la oposición, que solo ve a lo lejos el paso veloz y vertiginoso del mandatario poblano.
¿Cómo se compite electoralmente contra mil millones de pesos que se ejecutarán por los propios ciudadanos en sus localidades para las necesidades que ellos determinen y sin intermediarios?
Exacto.
Con nada.
En sus primeros 200 días o sus 1991 días restante, el gobernador Armenta, junto con el secretario estatal de Seguridad Pública, Francisco Sánchez y la fiscal Idamis Pastor, ha logrado revertir de a pocos la crisis de seguridad que heredó de la pasada administración.
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En cifras oficiales, se logró la reducción de 12 delitos de impacto social en el primer trimestre del 2025.
Las cifras de este periodo presentadas por el gobierno federal sobre la incidencia delictiva de enero a marzo en la entidad poblana reflejan una baja del 47.5 % en tomas clandestinas, así como 3.5% en homicidio doloso y 20% en feminicidios.
También hubo una disminución de 8.8% en robo a casa habitación, 15.4% robo de vehículo con violencia, 30.9% en robo a transportistas, 11.9% en robo a negocio, 66.6% en robo a bancos, 8.1% fraude, y 58.3% en trata de personas.
Para 2030, el gobierno de Alejandro Armenta pretende dejar el estado con una incidencia de 34 mil 778 delitos por cada 100 mil personas en Puebla; es decir, una disminución del cuatro por ciento, de acuerdo con su propio Plan Estatal de Desarrollo (PED).
¿Qué viene en los 1991 días que le restan a la administración de Armenta?
Iniciarán las grandes obras insignias de su gobierno como el Cabeblus, la Universidad del Deporte, la reactivación de Ciudad Modelo como el Silicon Valley de Latinoamérica, el complejo residencial para los policías del estado y el complejo deportivo en la zona de la Malinche.
Seguirá la cruzada contra la corrupción del pasado y la política de cero tolerancia en su gobierno hacia esta repudiada práctica.
El conteo regresivo marcará un día menos.
O un día más.
Todo depende de las ganas que se tenga de hacer un cambio real para Puebla y los poblanos.