El gobernador electo de Puebla, Alejandro Armenta Mier, rechazó cualquier tipo de injerencia en la elección de la nueva dirigencia estatal de Morena y en la designación del próximo titular de la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH) por parte del Congreso Local.
En rueda de prensa, Armenta resaltó que sus prioridades al asumir el cargo se enfocarán en la seguridad y en la gestión del agua, dejando de lado intervenciones políticas en estos procesos.
“Sería una vergüenza, de verdad sería una vergüenza, por un lado, como gobernante futuro sustituir, suprimir las funciones municipales y por el otro lado pretender suprimir las funciones legislativas, sería una vergüenza para mí”, declaró.
Destacó la importancia de mantener la autonomía de los poderes y aseguró que, como exlegislador, comprende la necesidad de dejar que los procesos parlamentarios sigan su curso sin interferencias.
En cuanto a la renovación de la dirigencia estatal de Morena, el gobernador electo dejó claro que acatará el resultado que determinen los consejeros estatales el próximo 16 de noviembre.
“La única manera que tengo de ayudar a Movimiento de Regeneración Nacional es haciendo un buen trabajo al frente del gobierno de Puebla”, afirmó.