Por: Leslie Mora / @LeslieMora22
El podcast “Se Regalan Dudas” de la plataforma de música Spotify, revelo el caso de abuso sexual de una poblana cuya violación fue encubierta en la administración del ex gobernador de Puebla, Mario Marín Torres en 2009.
La entrevista anónima de una joven poblana, relata que fue violentada hace 10 años en las festividades patrias del 15 de septiembre, sin embargo, su denuncia no procedió debido a que uno de los agresores era el ahijado del ex mandatario.
La joven señaló que, la historia comenzó cuando ella cursaba el tercer año de preparatoria y tenía 18 años, ella estudiaba en una escuela particular muy reconocida en Puebla.
Su grupo de nueve amigas a las que conocía de toda la vida, decidieron salir de fiesta a la casa de un conocido.
“En la fiesta empecé a tomar tequila, pero en el segundo trago me comencé a sentir mal y fui al baño, me acompaña una amiga pero me dice que seguramente el alcohol se me subió, cosa que no pasa por tomarte dos tragos, después perdí la consciencia”.
Recordó estar en una habitación, encima de una cama, desnuda, inmovilizada, estaba sola hasta que entró un joven que la pretendía desde los 16 años pero ella lo rechazó.
Al espacio entró el dueño de la casa y novio de una de sus amigas, se unió una tercera persona que también era estudiante del colegio poblano.
“Despierto en un cuarto de servicio, sin ropa con dolor en el cuerpo, en la vagina, con moretones y rasguños”.
La joven reveló que era virgen, y en la escena observó una mancha de sangre en la cama, con la sensación de ser violentada, se paró y se vistió para dirigirse en un taxi a la casa de su amiga cabe recalcar el padre de su amiga era ginecólogo.
La afectada, le contó a su amiga y se sintió protegida: “Después de confesar a mi amiga me revisa su papá y aquí comienza mi infierno”.
En respuesta, el padre de su amiga refirió que: “Es porque tu querías y estabas borracha” y le aconsejó que no hiciera algo grande de dicha situación, ya que los acusados eran hijos de políticos y no sabía lo que hacía.
El ginecólogo se deshizo de las pruebas y de su ropa interior al tirarla al bote de basura e inmediatamente alertó a los padres de sus otras amigas y de los responsables.
La familia de una de sus amigas llegó por ella con un abogado y tras 4 horas de diálogo le aseguraron que no la podían ayudar y no se iban a meter.
Después de dicha conversación, la llevaron a su casa, en donde vivía con su mamá y su hermana, sin alguna figura paterna.
“Recuerdo que con frialdad y normalidad le dijeron a mi mamá que la me habían violado explicándole la situación de poder a lo que mi mamá respondió a los padres que no íbamos a denunciar”.
Su madre y la afectada, tuvieron una charla en donde le comentó: “No digas nada, no le digas a nadie, ni a tu hermana”.
Detalló que, ese día al meterse a bañar, veía la escena y escuchaba las voces y risas de sus atacantes.
Al día siguiente, la joven decidió no asistir a la escuela, debido a que su caso era el tema de conversación entre los alumnos: “Mi mamá para compensarlo me consintió con revistas y regalos para distraerme”.
Sin embargo, la noticia llegó a oídos de su hermana y le reclamó por haberse metido con el hermano de una de sus amigas, tras contarle una historia falsa que culpaba a la víctima.
“Cuando le cuento la verdad, pasamos de ser cercanas a ser una misma”.
Señaló que, en ese momento acudieron al Ministerio Público a denunciar acompañadas por una abogada, afirmó que, el proceso duro más de 8 horas por no ser un “asunto grave”.
La víctima, aseguró que, recibió un trato inhumano en la revisión y recordó que le decían constantemente: “Tuviste relaciones pero se ve que ya es de antes, para que haces tantos dramas”.
En su relato, mencionó que le preguntaron nombres completos de los acusados, rasgos físicos e incluso hasta las prendas que portaban, además, de dar detalles morbosos como: “y lo disfrutaste”, para quitar culpa a los agresores.
Al terminar la revisión médica, reveló que, recibió amenazas al interior del MP para no denunciar: “Yo te recomiendo que no le muevas, tu sabes bien con quien te estas metiendo”.
“Es lo peor que me pasó es una lucha, de un secreto a voces en el colegio”, aseguró.
Después de la denuncia, el Ministerio Público la obligó a tomar terapia psicológica dos veces por mes y en el colegio igual. Ambos querían que ella declarará que era culpable, diciendo: “no crees que te lo estas inventando”, “muchas veces es obra de la imaginación y afectamos a terceros en la vida real”.
Ante la recopilación de versiones, 8 de sus amigas declararon en contra de su relato por la violación e incluso la hija de la directora del colegio señaló que vio entrar por su propia voluntad a la joven.
Semanas después, comenzó el tema mediático, pues la prensa se enteró de la denuncia y el colegio estaba bloqueado por reporteros y televisoras que buscaban una declaración de la directora.
“El tema de los medios de comunicación dio pie a la siguiente fase donde mi familia recibía amenazas en mi domicilio y por llamadas telefónicas en donde nos decían: le paras consecuencias o veras las consecuencias”.
Reveló que, incluso sus propios agresores la llamaban directamente para amenazarla e insultarla.
La víctima, aguanto vatios años en la misma situación hasta que caer en el vicio del alcohol para salir del problema.
Su familia se dio cuenta de la situación y recibió apoyo psicológico real durante 3 años para superar la etapa que marcó su vida.
“La denuncia nunca procedió, nunca se pararon al ministerio ya que a Mario Marín Torres era padrino de un agresor”, aseguró.
Señaló que, todas las jóvenes están expuestas, aunque la compañía sean amigas o amigos: “A mi me drogaron para quedar inmóvil e incluso me acusaron de ser drogadicta”.
“No tenia fuerzas para denunciar era más el dolor físico, por mi hermana denuncie y le agradezco aunque no se hizo justicia”.
Finalmente, dio un aliento de fuerza a las jóvenes mexicanas para levantar la voz y salir adelante: “No están solas y nunca es tarde para alzar la voz”, finalizó.
