El sondeo de C&E da una ventaja de 11 puntos a Alejandro Armenta sobre Lalo Rivera, quienes son los únicos dos contendientes con posibilidades reales de ganar la elección del primer domingo de junio, pero con una tasa de indecisos también considerable del 11 por ciento
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En Puebla –así como en todo el país– existe una severa crisis de credibilidad en las encuestadoras locales y nacionales.
No hay encuesta que no genere suspicacias ni desconfianza.
El fétido tufo de que tal o cual candidato compró los resultados o que tal o cual partido auspició el sondeo siempre está presente.
Los encuestadores, para muchos, no dejan de ser parte del aparato propagandístico de los suspirantes a los principales cargos de elección popular.
(Nosotros los periodistas también nos encontramos en este mismo saco).
La desconfianza en sus estudios demoscópicos, muestras y sondeos es a consecuencia de la falta de rigor, ética y profesionalismo de las empresas y de sus dueños.
La proliferación descontrolada de las casas encuestadoras, en los últimos años, ha sido uno de los principales problemas para las personas dedicadas a este controversial ramo de proyectar los resultados de las elecciones en México.
Estados Unidos es el ejemplo perfecto del desprestigio que viven las encuestadoras en la nueva era de las redes sociales.
“La industria de las encuestas es el gran perdedor de la noche mientras la debacle de 2016 se repite”, ese es el título traducido de una nota periodística publicada el 4 de noviembre de 2020, un día después de las elecciones en Estados Unidos, en el prestigiado e icónico diario inglés The Guardian.
Pero lo preocupante de 2020 no es solo que las encuestas volvieron a fallar. Es que volvieron a fallar exactamente en los mismos lugares que fallaron en 2016, y fallaron aún más. Esto sugiere que todo lo que salió mal en 2016 solo ha empeorado en los últimos ocho años, y que la «ponderación de la educación» u otros ajustes metodológicos no pueden corregirlo.
En México los casos de las elecciones del 2006 y 2012, en las que –al igual que a Trump– Andrés Manuel López Obrador fue subestimado de manera sistemática son los más representativas y comenzaron con la crisis de credibilidad en las encuestas.
Ver: Inicia la batalla por Puebla
En Puebla, los comicios más recordados en los que la mayoría de los sondeos fallaron fueron los del 2010, cuando casi todas las casas encuestadoras dieron como ganador al priista Javier López Zavala de dicho proceso con una holgada ventaja sobre Rafael Moreno Valle, quien al final se alzó con la victoria con dos dígitos de diferencia.
La crisis y el desprestigio de las encuestadoras poblanas se agravó en las elecciones estatales del 2018 cuando una buena parte de ellas, al igual que un grupo de nacionales, se prestaron a validar el fraude orquestado por Moreno Valle para imponer a su esposa Martha Erika Alonso en el gobierno del estado.
Los encuestadores y sus dueños tocaron fondo e hicieron el ridículo cuando dieron como ganadora en el 2021 a Claudia Rivera sobre Eduardo Rivera en la elección por la presidencia municipal de la capital; y en el proceso interno de Morena del año pasado, cuando Nacho Mier a costa de ‘billetazos’ compró sondeos que lo daban como ganador de la candidatura el gobierno de Puebla, misma que jamás estuvo en duda para Alejandro Armenta, hoy abanderado de la alianza Sigamos Haciendo Historia.
Pero, existen empresas y directores serios y profesionales que dieron gratas sorpresas en dichos procesos. Uno de ellos es Alejandro Rodríguez, director de Campaing & Elections, que en ambas oportunidades fue bastante certero en sus proyecciones.
De hecho, C&E fue la encuestadora más certera del 2021.
Mientras otras fueron un fiasco, Campaing & Elections se consolidó como la mejor y más certera encuestadora de Puebla.
La firma del prestigiado Alejandro Rodríguez, que es el colaborador estrella de esta temporada electoral del Incorrecto MX, publicó este lunes su primera encuesta sobre la elección del próximo gobernador de Puebla con la etapa de campañas ya iniciada.
El sondeo da una ventaja de 11 puntos a Alejandro Armenta sobre Lalo Rivera, quienes son los únicos dos contendientes con posibilidades reales de ganar la elección del primer domingo de junio, pero con una tasa de indecisos también considerable del 11 por ciento.
En cuanto a los partidos sin el cruce con candidatos, Morena y sus aliados, que conforman el bloque Sigamos Haciendo Historia, suman el 59% de las preferencias; mientras que el PAN, PRI, PRD y PSI, el bloque opositor Mejor Rumbo para Puebla, apenas alcanzan el 35%.
En cuanto a la carrera presidencial, Claudia Sheinbaum registra el 52% de simpatías, por el 31% de Xóchitl Gálvez y el 5% de Jorge Álvarez Máynez.
El sondeo fue levantado el 31 de marzo y la metodología que se empleó fue 400 llamadas telefónicas robotizadas (casa hogar) en números seleccionados al azar dentro del estado de Puebla.
El margen de error de la encuesta es del 4.9% y cuenta con una confiabilidad del 95%.
Como dicen, esta es la fotografía del momento.
Así inician las campañas en Puebla.

¿Y la elección por la capital?
La lucha por la ciudad de Puebla –la joya de la corona– inicia bastante cerrada a diferencia de la estatal que sí tiene a un claro puntero.
La estrategia de postular a Pepe Chedraui, un perfil más clasemediero y menos morenista, funcionó a la perfección, pues el abanderado de Morena logró reducir la brecha con su rival del PAN, Mario Riestra.
Sin embargo, Riestra Piña parte con ventaja en este escenario, pues la capital y la zona metropolitana es el gran bastión de Lalo Rivera y de la alianza PRIANRD, como quedó demostrado en el inicio de campañas en la Plaza de la Victoria.
De acuerdo con la encuesta de C&E, Chedraui y Riestra están empatados con 40% de preferencias, con una tasa de indecisos del 16%, que es de igual forma bastante alta.
En el careo de fuerzas políticas, el PAN es el partido con mejor intención al voto con 41%, que si se suman a los 7% del PRI, los dos del PRD y el uno por ciento del PSI, alcanzan en conjunto las 50% de las simpatías; mientras que Morena registra 39%, dos puntos de Nueva Alianza, y un punto cada uno PT y PVEM, para dar un total de 43%.
La moneda está en el aire.
