Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Genoveva Huerta pasará a la historia como la peor presidenta del PAN en Puebla en la última década.
Sin caer en las válidas críticas a sus capacidades como política para que Huerta Villegas no las malinterprete a su conveniencia como violencia política de género, los resultados electorales y los logros como la lideresa local del principal partido de oposición en el estado son paupérrimos, por no decir nulos.
Así como en el fútbol, los entrenadores son juzgados por los resultados en las victorias y los campeonatos conseguidos, los dirigentes partidistas son evaluados no por su activismo simplón de redes sociales ni por la cantidad de mítines que sólo sirven para posar en las fotografías, sino por los triunfos en las elecciones que les tocan encabezar durante su gestión al frente de los respectivos Comités Estatales.
Repasemos un poco del trayecto que ha recorrido hasta ahora “La Jefa Geno” como presidenta del Comité Directivo Estatal del PAN en Puebla.
Tras perder ser barrida por Leonor Vargas en la elección del 2018 por la diputación local del Distrito 9, Huerta Villegas fue impuesta como lideresa panista por Martha Erika Alonso tras los fraudulentos comicios de ese año.
Algunos aseguran que ese fue el último gran error de la esposa del siniestro Rafael Moreno Valle.
Los hechos están a la vista.
Y es que, Genoveva Huerta, en complicidad con el liliputiense y apestado Marcelo García Almaguer, ex coordinador parlamentario del PAN en el Congreso del estado, no metió ni las manos en la designación del gobernador interino en febrero de 2019 tras la muerte de Alonso Hidalgo.
Como presidenta del CDE panista, Huerta Villegas careció de capacidad para negociar con el resto de partidos para impulsar a un perfil que transitara entre todas las fuerzas políticas y, por el contrario, entregó la silla vacante a un militante del PRI ligado a Morena, en la figura de Don Guillermo Pacheco Pulido.
Tras el papelón, Genoveva no tuvo más remedio que entregar la cabeza de Marcelo Eugenio cuando ella tenía que haber puesto su renuncia en la mesa como presidenta del albiazul.
Encadenada a su escritorio en el Comité Estatal, Huerta llegó a la elección extraordinaria del 2019 con más dudas que certezas acerca de sus capacidades. Para ese entonces, la lideresa panista dio las primeras muestras del desprecio que siente hacia su propia militancia, pues “La Jefa Geno” prefirió impulsar como candidato a un perfil externo como Enrique Cárdenas, quien, por cierto, siempre manifestó abiertamente el aborrecimiento que sentía hacia el PAN y el morenovallismo, en lugar de nominar a un cuadro con arraigo en el albiazul.
En política la forma es el fondo.
Por primera vez en una década, Acción Nacional perdió el gobierno de Puebla por la incapacidad del CDE y por los constantes escándalos de Cárdenas Sánchez, quien durante toda la campaña se avergonzaba de él mismo por representar las siglas y los colores panistas.
Es su primera elección como dirigente partidista, Genoveva Huerta fracasó.
Así de claro.
“La Jefa Geno” se aferró otra vez a la silla.
Sin mencionar la ruptura que su dirigencia ha propiciado al interior del albiazul, la violencia que se ejerce contra las mujeres y la manipulación de la que es objeto por parte de Fernando “El Conejo Mayor” Manzanilla, Huerta tiene sumido al PAN en una severa crisis en la víspera del inicio de las precampañas para la elección de junio próximo que renovará las diputaciones federales de la entidad, así como el Congreso local y las 217 alcaldías.
Con la primera posición de la lista plurinominal del bodrio PRIANRD en la bolsa, Genoveva Huerta ya dejó de ver desde hace meses por los intereses del panismo poblano y ya sólo está enfocada en amarrar más posiciones para su pareja sentimental Irving Vargas, para su íntimo asesor Eduardo “El Rasputín” Alcántara, y para sus alfiles, quienes responden, en su mayoría, a la Banda de los Conejos.
Prueba de lo anterior es la humillación que los panistas poblanos sufrieron por parte de su líder nacional Marko Cortés, y que Huerta Villegas solapó, durante la repartición de las candidaturas por las diputaciones federales con el Revolucionario Institucional y con el Sol Azteca.
Por increíble que parezca, Cortés Mendoza y Genoveva Huerta permitieron que el PRI, a pesar de sus escándalos, de Marín, de Peña Nieto, de ser el partido más repudiado del país y que en el estado sea la tercera fuerza política, tenga más distritos electorales para postular a sus militantes que el mismo PAN.
Aunque en elecciones anteriores Acción Nacional, en solitario, logró ganar hasta 7 diputaciones federales, como lo fue en el 2015, Markito y “La Jefa Geno” se conformar con sólo cinco candidaturas, mientras que el tricolor tendrá seis, de acuerdo con el convenio de coalición de Va por México.
¿Bajo qué lógica el PRI tiene más peso que el PAN en Puebla?
A ese grado llega el desprecio que Genoveva Huerta le tiene a su militancia y a la historia del PAN en Puebla.
La lideresa estatal ya no sólo conspira en contra de su propio partido al minar cada vez más la postulación de Eduardo Rivera como candidato a alcalde del PRIANRD al condicionar la integración de su planilla de regidores, también ya abandonó a su militancia.
Con su diputación pluri amarrada, a “La Jefa Geno” dejó de importarle lo que pase o no con el PAN.
(Ahí tienen el ejemplo del desmadre en San Andrés Cholula y la inminente imposición de Francisco Fraile como abanderado en el municipio).
Así como pisoteó la memoria de los Moreno Valle, Genoveva Huerta humilla al panismo poblano.
Las elecciones de junio próximo condenarán a Huerta Villegas como la peor dirigente estatal del PAN.
Y que conste que no es crítica y no violencia de género.
No vaya a herir otra vez la confianza de cristal de Doña Genoveva.
