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Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El violento y enrarecido proceso electoral del año pasado en el que la extinta Martha Erika Alonso se alzó con la victoria por la operación de un fraude electoral diseñado por su esposo el ex gobernador finado Rafael Moreno Valle le dejó todo un manual de lección a Luis Miguel Barbosa.
El ahora candidato de Morena al gobierno del estado no sólo aprendió cada una de las enseñanzas de los comicios anteriores, sino que para el presente proceso corrigió cada uno de los errores cometidos el año pasado.
Hoy en día, Barbosa Huerta encabezó una campaña de un candidato puntero siguiendo al pie de la letra lo que dicen las reglas no escritas de los procesos electorales. El ex senador de la República conservó a su grupo compacto que tan buenos resultados le dio en el 2018 y que puso en jaque al morenovallismo durante la elección anterior, pero también tuvo la sensatez de incorporar a otros perfiles que vinieron a fortalecer a su equipo de campaña.
No solo eso, el abanderado del partido guinda comenzó a sanar todas las heridas provocadas en los comicios del año pasado con la mayoría de los empresarios en el estado, con los directores de los medios de comunicación y con los principales periodistas de la aldea. A nivel nacional, fortaleció su alianza con la presidenta del CEN de Morena Yeidckol Polevnsky y sus fuertes lazos con el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.
También, el candidato morenistas reactivó todas sus relaciones con los actuales gobernadores de otros partidos, fraguadas a su paso por la Cámara Alta, para pedirles su apoyo de no intervenir en la elección en Puebla como sucedió con los mandatarios de Tamaulipas y de Querétaro, Francisco Cabeza de Vaca y Francisco Domínguez.
Al igual, Barbosa pintó su raya con los simuladores y traidores como Alejandro Armenta, José Juan Espinosa, Héctor Alonso Granados, entre otros, quienes no tuvieron otra opción que alinearse en diferentes tiempos de la campaña ante la inminente unción del candidato de Morena como el próximo gobernador de Puebla.
Las lecciones de Barbosa no sólo se limitan a sus habilidades políticas, que son muchas, también supo controlar su temperamento, pues tras la andada de descalificaciones y guerra sucia que sufrió en el 2018, se le forjó una piel gruesa difícil de lastimar, por lo que cada una de las difamaciones de su rival del PAN Enrique Cárdenas eran contestadas con propuestas, sarcasmos y hasta bromas.
Sin embargo, la lección más importante que aprendió Barbosa Huerta fue la defensa del voto el día de la jornada electoral.
El abanderado de Morena ordenó cubrir en casi su totalidad todas las casillas que se instalarán el próximo domingo 2 de junio. A diferencia del año pasado cuando por cuestiones de recursos humanos se quedó corto con el registro de los casilleros de su partido para los comicios anteriores, para estos, el Movimiento Regeneración Nacional tendrá representantes en 7 mil 614 de las 7 mil 671 casillas que el Instituto Nacional Electoral dispondrá en el Día D.
Barbosa tiene claro que nadie le vuelve a robar la elección como lo hicieron los Moreno Valle y sus mapaches electorales.
Luis Miguel conoce bien su historia y por eso no está dispuesto a repetirla.
También no está de más mencionar lo que sucede en el lado del PAN y de su abanderado Enrique Cárdenas, ya que el partido albiazul, a cargo de Genoveva Huerta, y el poluto académico no pudieron no pudieron completar con la acreditación del total de representantes de casilla.
La ineficiencia de Huerta Villegas y la pereza crónica de Cárdenas Sánchez quedó comprobada una vez más, porque Acción Nacional dejó descubiertas 400 casillas para la jornada electoral.
Ver: Cárdenas y el PAN no registran representantes en 400 casillas
Así, Barbosa Huerta no dejará ningún cabo suelto mientras Enrique Cárdenas ya no sabe en dónde esconderse durante la última semana que le queda a la elección extraordinaria a punto de fenecer.
Por eso la gran diferencia entre los mensajes durante el cierre de campaña del candidato de Morena y el del PAN. Mientras el primero habla ya como un gobernador, el segundo habla de fraudes y suplica a los priistas por un voto útil.
Barbosa la tiene clara.
Cárdenas no sabe ni dónde está parado.