Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En Puebla se viven tiempos violentos, oscuros, fríos, tristes.
El peligro se respira en el aire.
El miedo nos acompaña en nuestros pasos, en nuestra rutina, en nuestras propias casas.
Los escenarios trágicos de perder a cualquier ser querido, en especial a nuestras mujeres, nos atormentan todos los días.
Las cosas materiales ya no tienen ningún valor cuando nuestras vidas están en peligro.
¿En qué momento todo se pudrió en Puebla?
¿Acaso fue cuando la Angelópolis se convirtió en el refugio de los narcos y sus familias?
¿Todo comenzó cuando un gobernador ordenó torturar a una mujer por el simple hecho de publicar un libro sobre las redes de pederastas en México?
¿Fue cuando unos policías, quienes tienen la encomienda máxima de proteger a los ciudadanos, humillaron y vejaron a Lydia Cacho por consigna de Mario Marín?
¿Inició cuando cayeron en el estado los principales capos de la droga en México y no reaccionamos a estas primeras señales de caos?
¿Comenzó cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán se refugió en dos de las colonias más tradicionales de la Angelópolis como Las Ánimas o El Mirador?
¿Todo se fue a la mierda cuando Rafael Moreno Valle utilizó el sistema de justicia en Puebla para encarcelar a críticos y opositores?
¿O fue cuando uno de sus policías mató a sangre fría a un menor de edad en San Bernardino Chalchihuapan?
¿La degradación de la sociedad poblano inició cuando se le abrieron las puertas a los Zetas y después al Cartel Jalisco Nueva Generación para ordeñar los ductos de PEMEX?
¿Inició cuando el huachicol se convirtió en una de las muchas cajas chicas del gobierno morenovallista?
¿O fue cuando los feminicidios de Karla López Albert o Paulina Camargo explotaron en las redes sociales como los primeros casos más mediáticos de los últimos años?
¿La podredumbre comenzó cuando las drogas y el alcohol adulterado se vendían como chicles en los antros y bares de San Andrés Cholula, ligados a los hijos de un ex gobernador?
¿Inició cuando las corporaciones policíacas fueron infiltradas por el hampa para ser sus escoltas en lugar de proteger a los poblanos?
¿Acaso fue cuando los feminicidios en Puebla anuales comenzaron a contabilizarse por cientos y ya no por decenas?
¿Todo se pudrió cuando un caso tan macabro como el de Mara Castilla no causó la suficiente indignación para exigir como sociedad un alto a la inseguridad en Puebla?
¿O fue cuando un policía municipal violó a una joven y después huyó para que la justicia no lo alcanzara?
¿Cuándo inició todo?
¿Fue con Marín, con Moreno Valle, con Tony Gali?
¿Qué tanta responsabilidad tenemos la sociedad en Puebla en todo esto?
¿Somos también cómplices de que la inseguridad ya haya tocado su máximo histórico?
Lo sucedido este lunes en Huejotzingo con la ejecución de 3 estudiantes, una de ella mujer, junto con un chofer de Uber es una muestra clara de que en Puebla todo se ha podrido.
¿El actual gobierno de Miguel Barbosa tendrá la solución para corregir la herencia maldita de sus antecesores?
Algo sí está claro: en Puebla todo se pudrió.
Descansen en paz Ximena, José Antonio, Francisco Javier y José Emanuel.
Puebla está de luto.