Por: Carlos Madrid
Durante muchos años, hablar de SICOM era hablar de un medio público que cumplía una función institucional, pero que pocas veces lograba entrar en la conversación cotidiana de los poblanos. Su programación tenía calidad en algunos espacios, aunque la percepción general era la de un sistema de comunicación que hablaba más desde el gobierno que hacia la sociedad.
Hoy, cuando SICOM celebra 28 años de historia, el escenario comienza a ser distinto.
La llegada de Natali López a la dirección general ha coincidido con un proceso de renovación que, aunque todavía tiene retos importantes, ya empieza a reflejar cambios en la identidad del organismo. No se trata únicamente de una nueva imagen o de ajustar una barra de programación; la apuesta parece orientarse a recuperar la cercanía con las regiones, abrir espacios para nuevos perfiles y fortalecer la producción de contenidos propios en televisión, radio y plataformas digitales.
Basta revisar la programación actual para entender hacia dónde se dirige esta nueva etapa. Los noticiarios mantienen un papel central, pero ahora conviven con espacios culturales, educativos, de salud, derechos humanos, música, cine y participación ciudadana. La intención es evidente: dejar de ser un medio que únicamente informa sobre el gobierno para convertirse en un medio que refleje la diversidad de Puebla.
El cambio también responde al momento que vive la comunicación pública. Hoy competir ya no significa enfrentarse únicamente a otras televisoras o estaciones de radio. La verdadera competencia está en los teléfonos celulares, en las plataformas digitales y en la velocidad con la que circula la información. Los medios públicos que no evolucionan simplemente dejan de ser relevantes.
En ese contexto, Natali López enfrenta un desafío complejo. Renovar un sistema con casi tres décadas de historia implica modificar inercias, modernizar procesos y demostrar que un medio financiado con recursos públicos puede ser competitivo, cercano y útil para la ciudadanía sin perder su vocación de servicio.
No es una tarea que se resuelva en meses. La construcción de una nueva audiencia requiere tiempo, constancia y decisiones editoriales que privilegien la calidad sobre la propaganda. Sin embargo, los primeros movimientos muestran una intención clara de reposicionar a SICOM dentro del panorama mediático poblano.
Los aniversarios suelen ser momentos para mirar al pasado. En este caso, los 28 años de SICOM parecen servir más para mirar hacia adelante. Porque el verdadero reconocimiento no estará en los años acumulados, sino en la capacidad del sistema para volver a ser un medio que los poblanos decidan ver, escuchar y consultar por convicción, no por costumbre.
Ese será el verdadero indicador de que la transformación emprendida logró trascender una administración y convertirse en una nueva etapa para la comunicación pública en Puebla.