Aunque la percepción de inseguridad en la capital poblana mostró una ligera mejoría en comparación con diciembre de 2025, Puebla continúa ubicada entre las ciudades del país donde la población se siente más vulnerable ante la delincuencia, así lo reveló la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), la cual coloca a la Angelópolis en el lugar 12 a nivel nacional con mayores niveles de temor ciudadano.
De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cierre de marzo de 2026 el 81.5 por ciento de la población adulta consideró que vivir en Puebla es inseguro. Esta cifra representa una disminución de tres puntos porcentuales respecto al 84.5 por ciento registrado en diciembre del año pasado, lo que refleja una leve mejoría en el arranque del presente año.
Sin embargo, el panorama no es del todo alentador, ya que al comparar el dato con marzo de 2025 se observa un incremento importante. Hace un año, el porcentaje de poblanos que se sentían inseguros era de 74.5 por ciento, por lo que en doce meses la percepción negativa aumentó siete puntos, evidenciando que el miedo social continúa creciendo pese a las estrategias implementadas.
Con este porcentaje, la capital se mantiene dentro del grupo de ciudades con mayor percepción de inseguridad del país, incluso por encima de destinos como Cancún, Oaxaca y Veracruz. Solo es superada por municipios como Guadalajara, Ecatepec, Uruapan, Reynosa y Culiacán, donde más de ocho de cada diez habitantes afirman no sentirse seguros.
La ENSU también expone cuáles son los espacios donde el temor es mayor para los ciudadanos. En marzo de este año, siete de cada diez personas dijeron sentirse inseguras al usar cajeros automáticos ubicados en la vía pública, mientras que la calle y el transporte público fueron señalados como otros de los sitios con mayor sensación de riesgo para la población.
La encuesta advierte además que esta percepción es todavía más severa entre las mujeres poblanas, quienes reportaron mayores niveles de inseguridad en prácticamente todos los espacios evaluados.
Más de tres cuartas partes manifestaron temor en cajeros automáticos y una marcada desconfianza en trayectos cotidianos, lo que deja en evidencia que, aunque hubo una reducción trimestral.