El origen de esta conmemoración tiene sus raíces en las luchas obreras y feministas de finales del siglo XIX y principios del XX, en la Revolución Industrial, en donde miles de mujeres trabajadoras enfrentaban jornadas laborales largas, salarios bajos y condiciones laborales indignas.
El concepto de «un día para las mujeres» surgió en Estados Unidos, en el año de 1909, cuando el Partido Socialista de América organizó el primer National Women’s Day, en memoria de las trabajadoras que habían salido a las calles a protestar por mejores condiciones laborales y derechos básicos.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca, la activista alemana Clara Zetkin propuso establecer una jornada internacional para apoyar la lucha de las mujeres por el derecho al voto, mejores salarios y condiciones de vida dignas.
Dicha propuesta fue adoptada por más de 100 mujeres representantes de distintos países, marcando el inicio de lo que hoy se conoce como el «Día Internacional de la Mujer», que más que un festejo, es una fusión de exigencias.
El primer «Día Internacional de la Mujer» se celebró en 1911 en varios países europeos, reuniendo a más de un millón de participantes que exigían derechos civiles y laborales para las mujeres.
Fue en 1977 que la «Asamblea General de las Naciones Unidas» oficializó el 8M como el Día Internacional de la Mujer, instando a todos los países a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Desde esa fecha, este día ha servido para denunciar las injusticias persistentes, como la violencia de género, la brecha salarial, la falta de acceso a la educación, la representación limitada en espacios de poder, casos de hostigamiento y acoso.