Tony Gali cree que los poblanos tenemos corta memoria. Que su nueva faceta como delegado de MC servirá para limpiar toda la corrupción que dejó como gobernador y alcalde
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Hay dos “atributos” que definen a José Antonio Gali como político: es un gran cantante y es un mentiroso experto.
Con un repertorio de dos canciones (“No soy el aire” y “A mi manera”) y contando medias verdades y mentiras completas, Tony Gali fue como logró convertirse en alcalde de Puebla, cargo que dejó inconcluso, para después encabezar el Ejecutivo local por un periodo extraordinario de un año y ocho meses.
Sin embargo, hay mentiras que son insostenibles.
Al igual que esa falsa percepción que Gali tiene de ser un exgobernador querido y respetado por los poblanos.
Nada más alejado de la realidad.
Con un nuevo rostro, con una caballera casi pintada de blanco y con un suéter color naranja, el regreso a la política poblana de Gali Fayad duró menos que su gobierno de 22 meses.
Un solo mensaje de la poderosa Citlali Hernández, la vocera de facto de la presidenta Claudia Sheinbaum, bastó para sepultar la inverosímil idea de que Tony Gali buscase otra vez la presidencia municipal de la Angelópolis, pero ahora como abanderado de Movimiento Ciudadano.
La mensajera fue el mensaje.
En Palacio Nacional saben perfecto los pecados del neoemecista.
Su patrimonio inexplicable, sus amistades peligrosas, sus negocios sucios y sus muchos pendientes con la justicia.
No por nada Andrés Manuel López Obrador calificó a Gali “como el títere de Moreno Valle”.
Y es que a nadie olvida todos los muchos cadáveres hacinados en el closet de los Gali.
Quien esto escribe como reportero del desaparecido portal de noticias Los Fuertes, que era dirigido por los periodistas Fernando Maldonado y Álvaro Ramírez, publicó en el 2016 una profunda investigación sobre el esquema con el que Tony Gali y sus hijos repartieron millonarios contratos de obra pública a sus familiares políticos y amigos de la infancia desde su época en la Secretaría de Infraestructura y hasta su periodo al frente del gobierno del estado.
Algo similar a lo que Andrés Manuel y Gonzálo López Beltrán, hijos del expresidente López Obrador, hicieron con sus amigos Amílcar Olán, Daniel Casaú, Tonatiuh Márquez, Daniel Asaf, Mario Mabarak, Ricardo Pacheco, entre otros, para repartirse miles de millones de pesos en obras, licitaciones y demás proyectos de la federación y en un buen número de estados gobernados por Morena.
El amplio reportaje de investigación me valió una persecución por parte de Gali, amenazas de muerte y mi inscripción en el padrón del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).
No solo eso, el autor de esta columna ya como director de El Incorrecto fue de los pocos periodistas en publicar en su momento la violenta ruptura entre Tony Gali y Rafael Moreno Valle, quienes estuvieron a punto de agarrarse a los golpes en un conocido restaurante de la Calzada Zavaleta.
Este reportero también escribió sobre las amenazas que sufrió Gali Fayad por parte de Eukid Castañón, el tenebroso brazo armado de Moreno Valle, por su negativa a aprobar el incremento a la tarifa del transporte público durante la transición con la administración de Martha Erika Alonso en el 2018. El exdiputado federal le entregó un sobre con una serie fotografías de la familia del entonces gobernador, cuyas imágenes solo conocen los involucrados.
Por esto es por lo que resulta increíble que Gali niegue estas diferencias con Moreno Valle, quien ya no lo toleraba en sus últimos días de vida, como bien lo ha narrado el periodista Mario Alberto Mejía.
También resulta falso de toda falsedad que Moreno Valle le prometiese una gubernatura de cuatro años y año meses a Gali Fayad.
Quienes conocieron al siniestro Rafael sabían a la perfección que no era un político de hacer promesas a la ligera y –mucho menos– revelar sus planes, como José Antonio intentó mentir.
Tony Gali cree que los poblanos tenemos corta memoria. Que su nueva faceta como delegado de MC servirá para limpiar toda la corrupción que dejó como gobernador y alcalde. Que con su suéter naranja y su nuevo rostro serán suficientes para olvidar todos los escándalos que tuvo como alcalde inconcluso o como minigobernador.
La eterna estulticia de una mente sin recuerdos.