El siempre enterado periodista Arturo Luna reveló hace unos días la lista palomeada ya por el gobernador Alejandro Armenta de sus alfiles que buscarán ser designados en los 16 distritos federales que tiene el estado con representación en la Cámara de Diputados.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El morenato vive momentos revueltos.
El fracaso de la reforma electoral, impulsada por Claudia Sheinbaum, exhibió las fracturas que se vive no solo al interior de Morena, sino también, de toda la alianza de la llamada Cuarta Transformación, que completan el PT y el Verde Ecologista.
A la 4T se le empiezan a ver las costuras.
Y es que la sombra de Andrés Manuel López Obrador sigue siendo una loza bastante pesada que Sheinbaum Pardo sigue cargando a cuestas.
Por más que la presidenta de México ha mandado mensajes fuertes, dado manotazos en la mesa y les ha leído una y otra vez la cartilla a las y los ‘peces gordos’ de los tres partidos que componen la coalición en el poder, persiste la resistencia a que ella ostente todo el poder.
A la turbulencia que sacude la cúpula morenista, esa en donde cohabitan López Obrador y Sheinbaum, hay que sumarle ahora el nerviosismo que ya se ven entre los cientos de aspirantes que buscan una candidatura en las elecciones intermedias y locales del 2027.
Además de la renovación de las 500 curules en la Cámara de Diputados, el próximo año estarán en juego también 17 gubernaturas. En estos estados las puñaladas traperas, los golpes debajo de la mesa y los chantajes han comenzado y no parecen tener buen puerto.
Cuatro estados son ya focos rojos para Morena: Chihuahua, Guerrero, Zacatecas y San Luis Potosí.
En Chihuahua, Adán Augusto López y Andrea Chávez están dispuestos a romperlo todo en caso de que la candidatura no beneficie a la insoportable y desbocada senadora, quien además es una de las ahijadas consentidas del excoordinador morenista en la Cámara alta, pero a la vez también es una de las personas más repudiadas en Palacio Nacional.
En Guerrero, Zacatecas y San Luis Potosí el panorama es algo más que complicado para la presidenta Sheinbaum, quien está impulsando el veto el nepotismo, pues en estas tres entidades los actuales gobernadores, Evelyn Salgado, David Monreal y Ricardo Gallardo, quieren entregarles el poder a sus familiares directos: Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora guerrerense; Saúl Monreal, hermano del mandatario zacatecano; y Ruth González, esposa del titular del Ejecutivo potosino.
Aquí veremos si la investidura de Claudia Sheinbaum pesa más que los excesos de poder de los caciques enquistados en Morena.
En los estados en donde habrá también elecciones concurrentes, como el caso de Puebla, el escenario comienza a salirse de control.
Los jaloneos, los golpes prohibidos y las guerras sucias ya iniciaron a pesar de que estos están prohibidos en el reglamento para los procesos internos de selección de candidatos del CEN morenista.
A lo largo de esta semana hemos sido testigos de cómo el ambiente en la aldea se ha comenzado a calentar principalmente entre los aspirantes por las diputaciones federales y locales.
El siempre enterado periodista Arturo Luna reveló hace unos días la lista palomeada ya por el gobernador Alejandro Armenta de sus alfiles que buscarán ser designados en los 16 distritos federales que tiene el estado con representación en la Cámara de Diputados.
Esto, sin lugar a duda, puso aún más nerviosos a los aspirantes que buscan –o buscaban– una diputación federal, lo que también provocó que aparecieran los primeros golpes debajo de la mesa.
Lo mismo sucede con la lucha por los 26 distritos locales, en donde existe también una larga lista de aspirantes, entre los que buscan reelegirse y los que buscan asaltar una de estas curules por la vía de la mayoría relativa.
Los ataques y las ofensas ya se han salido de control.
El gobernador Armenta haría bien, como lo ha hecho al interior de su gabinete, a hacer un fuerte y contundente llamado a la mesura y la disciplina política.
La alianza entre Morena, PT y PVEM no pasa por su mejor momento.
El riesgo de fractura es cada más frecuente.
Tanto en Palacio Nacional como el CIS conocen bien los nombres de los que ya se quitaron las máscaras como conspiradores y traidores.
El “fuego amigo” no es más que una traición disfrazada.
Así de sencillo.