¿Cuándo detener la indagación en un caso como el de Rubén Curiel, exfiscal anticorrupción de Puebla y coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno?
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
¿Hasta dónde debe llegar el periodismo en la búsqueda de la verdad?
¿Dónde termina el interés público ante el suicidio de un funcionario de alto perfil, provocado por un conflicto familiar?
¿Cuándo detener la indagación en un caso como el de Rubén Curiel, exfiscal anticorrupción de Puebla y coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno?
La escuela española del periodismo político sostiene que los funcionarios públicos no tienen vida privada: Todo puede ser noticia e investigarse.
Pero ¿vale la pena perseguir la verdad si eso implica lastimar más a una viuda o a una hija que acaba de quedar huérfana?
La muerte de Rubén Curiel, servidor público y docente de trayectoria intachable, es de interés público; sin embargo, la Fiscalía General de Puebla volvió a manejarla de pésima forma.
Desde la llegada de Idamis Pastor, la FGE vive una crisis de credibilidad marcada por corrupción, disputas internas y fallas en su actuación.
El de Curiel Tejeda no fue la excepción.
Aunque hay pruebas sólidas de que el exfiscal murió por suicidio, la sociedad poblana y los medios ya no confían en la Fiscalía ni en Pastor Betancourt.
También considero que la estrategia de comunicación estuvo mal encaminada.
En periodismo, no es lo mismo liderar el clickbait que gozar de credibilidad y reputación.
La estrategia oficial se ha equivocado en la selección de sus mensajeros.
El mensajero es el mensaje.
Si el mensajero carece de credibilidad la versión oficial termina por no ser convincente y comienzan a surgir las “otras versiones”, las teorías alternas, las conspiraciones o las fakes news.
Ese es el verdadero problema.
Un escenario similar sucedión con la ejecución de Giselle, Joaquín y Emmanuel el pasado 14 de febrero a las afueras de Sala de Despecho en Angelópolis. La FGE filtró que se podía tratar de un conflicto entre bandas del Crimen Organizado por la venta de drogas en la zona de la Estrella de Puebla, pero esta versión se terminó por la selección del emisor de la “verdad oficial”.
Al final, la FGE tuvo que reconocer que se trató de una equivocación por parte de los sicarios, quienes confundieron a su objetivo con la tres víctimas.
Lo mismo sucedió con el suicidio de Rubén Curiel.
En tiempo récord, la fiscal Pastor encaminó la muerte del excoordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción a un suicidio y horas más tarde filtró otra vez las razones por las que Curiel optó por quitarse la vida.
Ante la falta de credibiliad de la FGE y de su mensajero, diferentes colegas especializados en notas rojas con fuentes infalibles comenzaron a indagar sobre otra línea de investigación: el homicidio del exfiscal Anticorrupción, sus desencuentros con Idamis Pastor y los expedientes que recibió y conoció a su paso por la dependencia.
Todo se enturbió.
Y ahí se hizo una grieta por donde se filtró el morbo, el sensacionalismo y esa sed de conocer la “ota verdad”.
Retomo la pregunta con la que inicié esta entrega.
¿Hasta dónde debe llegar el periodismo en la búsqueda de la verdad?
Todo retomó su cauce cuando Adalit Aguilar, la viudad de Rubén Curiel, confirmó que su esposo optó por quitarse la vida, pidió respeto por el duelo de su familia y también exigió a los medios de comunicación no especular ni crear historias falsas.
Qué diferente hubiera sido todo si la Fiscalía de Puebla le hubiera dado un correcto manejo a la muerte de uno de sus excolaboradores sin importar los conflictos del pasado con Idamis Pastor.
Qué diferente hubiera sido todo si la estrategia de comunicación no careciera de toda la credibilidad existente.
Sí, el maldito ‘hubiera’.
La credibilidad se construye con los años y se pierde en un solo día.
Se tratan de vidas de duelos, de seres humanos.
Ojalá pronto lo entiendan.
Off the record
La presencia de Rafael Moreno Valle Buitrón en la ceremonia por el 205 aniversario de la Consumación de la Independencia de México en Casa Aguayo.
Al fungir como orador de dicho encuentro, el titular de la Comisión Estatal de Vivienda aseguró que la soberanía popular exige a quienes ejercen funciones públicas actuar con transparencia, legalidad y rendición de cuentas.
Resaltó que quienes ocupan un cargo público deben responder ante las instituciones y mantener como prioridad la atención de las necesidades de la ciudadanía.
El mensaje de Rafa Moreno Valle tuvo gran eco entre los asistentes.
Hay que seguir de cerca al titular de la Comisión Estatal de Vivienda.