Alejandro Armenta ha aprendido bien los errores que el partido lopezobradoristacometió en el pasado, en específico, en las elecciones intermedias del 2021.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Con sus propios planes para los comicios del 2027, pero también con una inusual templanza en estos tiempos preelectorales para identificar bien sus circunstancias, el gobernador Alejandro Armenta sabe que la unidad es el principal reto y el objetivo prioritario para que Morena pueda repetir otra vez la aplastante victoria que logró en las urnas hace dos años y medio.
El mandatario poblano, en su calidad de líder político del estado y principal activo de la 4T en el estado, ha identificado que los comicios intermedios del próximo año, a pesar de la intrascendente oposición, no serán para nada fáciles ni muchos menos sencillas para el Movimiento Regeneración Nacional y sus partidos aliados.
Para nadie es un secreto que Armenta Mier tiene su propia ruta y sus alfiles metidos de cuerpo completo en los procesos internos para elegir a los coordinadores municipales y distritales federales, pero también es cierto que el gobernador sabe hasta dónde luchar por su grupo sin comprometer la unión en Morena.
Más vale un buen acuerdo a tiempo, que una ruptura irreparable que cueste más de lo planeado.
Alejandro Armenta ha aprendido bien los errores que el partido lopezobradoristacometió en el pasado, en específico, en las elecciones intermedias del 2021.
A nivel nacional, en la Ciudad de México y en Puebla existen casos específicos de lo que las imposiciones, fracturas, luchas internas, canibalismo le provocaron a Morena en las últimas intermedias federales y locales.
En el 2021, la 4T perdió la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, en la capital del país dividió las alcaldías con el PRIANRD y en el estado no pudo retener la capital, por la imposición de Claudia Rivera, y le entregó a la oposición cuatro distritos federales y otras presidencias municipales importantes de la zona conurbada como San Andrés y San Pedro Cholula.
La división es el principal rival de Morena.
Alejandro Armenta lo sabe bien.
Antes que cualquier proyecto grupal o personal está la unión de su partido.
Esa será su prioridad rumbo al 2027.
Por lo anterior es que el gobernador se ha venido reuniendo en privado y en diferentes momentos con los principales líderes de Morena en el estado.
Por la oficina del ejecutivo en el cuarto piso del CIS han desfilado Nacho Mier, Alejandro Carvajal, Liz Sánchez, Cludia Rivera, quien el pasado sábado también estuvo sentada a lado de Gabriela “La Bonita” Sánchez durante el partido de básquetbol de los Lobos Puebla en la Arena BUAP, Pepe Chedraui y Sergio Salomón Céspedes, el último peso pesado de Morena que faltaba en la lista de convidados.
(Existen ya algunas versiones que corren en redes sociales en el sentido de que, a cambio de posiciones para los suyos, Carvajal y Rivera Vivanco declinarán a favor de “La Bonita” Sánchez para validar su posible nominación como abanderada de Morena en la capital).
Las reuniones de Armenta también se han extendido con la bancada de diputados federales de Morena, PT y Verde Ecologista, al igual que con los locales, además de los alcaldes emanados de la 4T de las principales cabeceras municipales de la entidad.
No solo ellos, el mandatario también se ha reunido con otros aliados que no precisamente militan en el Movimiento Regeneración Nacional como el priista Jorge Estefan Chidiac o Pedro Haces.
Aunque de manera oficial se ha informada que cada reunión ha tenido fines institucionales, solo los protagonistas saben las charlas, los acuerdos, las negociaciones y las promesas hechas.
Algo está más que claro: el gobernador Armenta está operando desde la primera fila de acción tanto el proceso interno morenista como la misma elección del 2027.
Insisto, lo que está en juego no es menor.
La sucesión tiene su forzosa parada en la intermedia del 2027.
Alejandro Armenta está ejerciendo y ha asumido su rol como jefe político de Morena.
El reto, sí, es la unidad.